En la actualidad, son casi 90 países en todo el mundo los que ya han implementado, o están en proceso de implementar, la facturación electrónica para fines tributarios, según datos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Chile ha liderado esta transformación digital.
La factura electrónica en el país está cumpliendo 25 años. Pionera en la región, fue el punto de partida para sentar las bases de un sistema tributario adelantado y moderno.
Con el tiempo se transformó en la piedra angular de un ecosistema tributario digital basado en datos fidedignos y trazables. Claramente, una hazaña.
Esto ha permitido reducir la evasión y optimizar el cumplimiento. También consolidó los Documentos Tributarios Electrónicos y su integración con sistemas de gestión empresarial.
Esta integración permite reducir costos de emisión, impresión y almacenamiento. Además facilita la automatización contable y la actualización automática de inventarios.
Una solución 100% web y en la nube permite gestionar documentos tributarios electrónicos y optimizar tiempos operativos. También facilita el factoring y mejora la precisión en la gestión comercial.
La digitalización del ecosistema tributario ha tenido además un impacto importante en la sustentabilidad. Al eliminar el uso de papel, almacenamiento físico y traslado de documentos, se reducen los impactos ambientales.
Se estima que la factura electrónica ha reducido más de un 60% la huella de carbono del ciclo de vida del documento. Cada millón de facturas electrónicas evita además la tala de unos 100 árboles.
También permite ahorrar millones de litros de agua y disminuir emisiones de CO₂. Esto muestra cómo la digitalización tributaria también tiene beneficios ambientales.
Hoy los desafíos del ecosistema apuntan a la integración de la inteligencia artificial. Esto permitirá soluciones más eficientes, adaptables, interoperables y flexibles.
La IA permite procesar información en tiempo real y detectar inconsistencias antes de que se conviertan en problemas. De esta forma, el sistema evoluciona hacia un cumplimiento tributario preventivo.
Hoy existen sistemas capaces de generar documentos tributarios electrónicos conectados directamente con la autoridad fiscalizadora. Esto permite trazabilidad completa de cada operación.
Además disminuye errores y facilita el cumplimiento normativo. La fiscalización se vuelve más eficiente y basada en datos.
Lo que viene dependerá de cómo se integre esta tecnología en el futuro. El desafío será avanzar hacia un ecosistema digital interoperable a nivel global.
Esto permitirá seguir innovando, creciendo y desarrollando nuevas oportunidades. Y, quizás, liderar una nueva hazaña.
