La inteligencia artificial modifica la forma en que las organizaciones diseñan sus procesos, buscan talento y redefinen los perfiles profesionales.
Durante los primeros años de expansión de esta tecnología, el debate giró alrededor de la automatización de tareas repetitivas y la liberación de tiempo operativo. Aunque esa discusión sigue vigente, la incorporación de sistemas más sofisticados altera las condiciones de ingreso al mercado laboral, la capacitación de los equipos y las competencias competitivas.
Julián Ercolessi, director de Restart, explicó: “Lo primero que hay que entender es que la IA no reemplaza cargos completos de un día para el otro. Lo que reemplaza primero son tareas”.
El ejecutivo añadió: “El desafío no es solamente tecnológico, es laboral. Se está achicando el espacio de entrenamiento tradicional. Antes una empresa podía contratar a alguien para que aprendiera haciendo tareas básicas. Hoy, si esas tareas ya se automatizan, el joven tiene que entrar con otra propuesta de valor”.
Ideada en 2023 como spin-off del grupo accionario de IPLAN e iniciada operativamente en 2024, la consultora se enfoca en aplicar estas tecnologías para resolver problemas concretos de negocio.
Según el directivo, tareas como cargar información, resumir documentos, elaborar reportes simples o clasificar consultas hoy se resuelven en pocos minutos.
En ese escenario, las habilidades blandas como la curiosidad, el pensamiento crítico, la capacidad de aprendizaje, la comunicación y la adaptación adquieren un peso determinante.
Ercolessi sostuvo: “La técnica se puede acelerar con herramientas, pero el criterio no se automatiza tan fácilmente”.
Organizaciones agénticas y brecha de capacitación
Cecilia Russo, fundadora de Cecilia Russo Equipo + Humano, señala que la discusión exige revisar cómo cambia la dinámica laboral cuando los sistemas inteligentes intervienen en decisiones y flujos operativos. La profesional inició su labor de consultoría en 2018 tras casi 20 años de trayectoria corporativa.
Russo afirmó: “La IA dejó de ser una herramienta periférica dentro de las empresas. Ya no solo asiste, sino que empieza a intervenir en decisiones, flujos de trabajo y estructuras organizacionales”.
“El desafío no es simplemente sumar IA a procesos existentes, sino repensar la lógica misma del trabajo”, puntualizó.
La evolución hacia organizaciones agénticas —donde personas y agentes inteligentes colaboran sobre objetivos comunes— impulsa la aparición de funciones como el entrenamiento de modelos, la auditoría de decisiones automatizadas y la gobernanza de datos.
Según un estudio de Seidor, el 77% de las empresas latinoamericanas planea incrementar sus inversiones en inteligencia artificial, mientras que el 32% reconoce no contar con el talento necesario para aprovechar estas herramientas.
Russo advirtió: “La capacitación no puede limitarse a herramientas; tiene que incluir pensamiento crítico, criterios de validación y entendimiento de límites”.
Asimismo, la fundadora considera que la formación universitaria mantiene un valor diferencial en la estructuración del conocimiento, el trabajo colaborativo, la tolerancia a la frustración y la creación de redes profesionales.
Selección de personal y nuevo piso de entrada
Por su parte, Francisco Costa, fundador de Naaloo, sostiene que la tecnología transforma prácticas tradicionales como la elaboración del currículum vitae.
“Hablar hoy de IA en Recursos Humanos no es ciencia ficción. En cierto modo es la mayor revolución del sector desde la invención del CV. Además, democratiza el acceso y promete decisiones más justas. Sin embargo, no reemplaza el cara a cara”, afirmó.
El directivo indica que los postulantes pueden utilizar herramientas digitales para comunicar mejor sus experiencias y habilidades blandas, mientras que las pymes acceden a procesos de selección que antes eran exclusivos de multinacionales.
En cuanto a la empleabilidad, Ercolessi aclara que el diferencial no estará en conocer aplicaciones genéricas como ChatGPT, Gemini o Copilot, sino en aplicarlas para resolver problemas concretos de negocio.
El director de Restart explicó: “El punto no es saber usar esas herramientas de manera superficial. Muy rápido eso será un commodity. El diferencial está en saber aplicarlas para, por ejemplo, mejorar un reporte, reducir tiempos, detectar errores o resolver mejor una consulta de un cliente”.
Ercolessi concluyó: “Ya no alcanza con ser junior y tener ganas. El joven tiene que demostrar que puede usar IA, validar resultados, entender el contexto y aportar criterio. Ese es el nuevo piso de entrada”.
Un relevamiento citado por Russo mostró que el 66% de las empresas argentinas todavía no implementó inteligencia artificial en sus procesos de Personas, mientras que el 34% restante la utiliza principalmente en reclutamiento, comunicación interna y capacitación.
La velocidad de esta transición dependerá de la capacidad compartida entre empresas y trabajadores para convertir el aprendizaje permanente en una ventaja competitiva.
