2026 se perfila como un punto de quiebre para la videoseguridad global. Las ciudades, las industrias y el comercio demandarán sistemas capaces de analizar información.
Se requerirá procesar datos en tiempo real sin depender completamente de grandes centros de datos. En este escenario, las soluciones basadas en inteligencia artificial serán clave.
Las analíticas de video serán la base de una infraestructura más ágil, precisa y sostenible, impulsando avances para sectores como retail, minería y entornos urbanos.
Vemos que la llegada de algoritmos más ligeros y eficientes permitirá que el análisis se realice directamente en el borde.
Esto reducirá el uso de ancho de banda y acelerará las respuestas ante eventos críticos. Se proyecta que esta evolución hará posible detectar comportamientos anómalos.
La rapidez y adaptación de sistemas complejos será posible gracias a su integración con IoT y aprendizaje automático. Es importante aportar soluciones para entornos de misión crítica.
El crecimiento del volumen de datos seguirá siendo uno de los mayores retos. Con un mercado de videovigilancia estimado en cerca de 79 mil millones de dólares exigirá eficiencia.
Con más de 180 zettabytes generados a nivel global, 2026 requerirá tecnologías que garanticen seguridad. La tendencia apunta hacia modelos híbridos con capacidades en el borde.
Se sumarán nuevas técnicas de compresión y cifrado diseñadas para blindar la información frente a riesgos crecientes. El control de acceso vivirá una evolución profunda.
Para el próximo año, se espera que las credenciales móviles, la autenticación biométrica y el reconocimiento facial se integren de forma natural en los sistemas basados en IP.
Esta convergencia permitirá mayor interoperabilidad, operaciones más automatizadas y una experiencia de acceso más segura a través de identificación inteligente.
Finalmente, la sostenibilidad marcará la hoja de ruta tecnológica. La industria avanzará hacia dispositivos más eficientes en consumo energético y materiales responsables.
Las plataformas abiertas facilitarán integrar nuevas funciones sin reemplazar equipos, reduciendo el impacto ambiental en los compromisos globales de sostenibilidad.
En definitiva, 2026 será un año clave marcado por la inteligencia artificial y el análisis en el borde. La evolución hacia modelos híbridos permitirá operaciones más rápidas.
Con estas tendencias, la industria se prepara para responder a grandes volúmenes de datos en Latinoamérica y entornos exigentes donde la innovación estará en el centro.
