jueves, febrero 12, 2026

La evolución de los datos: del derecho a la privacidad al corazón de la resiliencia digital

Garantizar la integridad organizacional requiere estrategias colaborativas que permitan satisfacer las demandas de un ecosistema moldeado por las crecientes amenazas digitales.

En 1981, el mundo dio un paso histórico, reconociendo que la información personal merecía protección internacional. Hoy, nuestra realidad digital es muy diferente y más compleja.

Para los líderes empresariales, la cuestión ya no es solo cómo proteger los datos personales. Garantizar la integridad requiere estrategias colaborativas con socios tecnológicos.

Estos aliados de confianza permiten a las empresas satisfacer las demandas de un ecosistema digital moldeado por la Inteligencia Artificial, las ciberamenazas y una red de conexiones en expansión.

El Convenio 108 —oficialmente titulado Convenio para la Protección de las Personas con respecto al Tratamiento Automatizado de Datos de Carácter Personal— es un tratado histórico.

Firmado el 28 de enero de 1981, marcó un momento decisivo en la evolución global. Representó un avance hacia salvaguardas internacionales coordinadas para la información personal.

Hoy, ese hito subraya la necesidad de un nuevo enfoque: pasar del cumplimiento básico a la colaboración estratégica. Las organizaciones que forjan alianzas están mejor posicionadas.

Estas alianzas con líderes tecnológicos permiten traducir los riesgos emergentes en una gobernanza de datos accionable, fortaleciendo la seguridad y la agilidad en toda la empresa.

Este cambio permite a los líderes anticipar y abordar amenazas de manera proactiva, en lugar de limitarse a reaccionar. La información ya no está detrás de firewalls en silos.

Fluye a través de ecosistemas interconectados. En América Latina, solo el 36% de las organizaciones declara tener estrategias maduras de ciberresiliencia.

Al mismo tiempo, el 56% de los líderes admite que sus empresas sobreestiman su capacidad para manejar un ataque a gran escala. La amenaza se volvió una constante.

Lo que antes era “gestión de datos personales” hoy se traduce en “gestión del riesgo digital integral”. El camino por seguir va más allá de los métodos tradicionales de defensa.

Seguridad integral, gobernanza robusta de datos y enfoques integrados generan un valor duradero. Adoptar soluciones avanzadas permite a las organizaciones minimizar tiempos de inactividad.

Herramientas de recuperación automatizada ayudan a generar confianza y prepararse para los requisitos regulatorios. En este escenario, la Ciberresiliencia es una ventaja competitiva.

Al integrar infraestructura avanzada y software de protección de datos, las organizaciones logran neutralizar el impacto de los incidentes, garantizando la integridad de su operación.

En 1981, la conversación se centraba en proteger los derechos individuales. En 2026, la realidad exige un enfoque más amplio sobre los activos críticos de la organización.

Los datos corporativos como modelos de entrenamiento, algoritmos, lagos de datos y copias de seguridad deben protegerse. Representan el corazón competitivo de un negocio.

Trabajar con socios estratégicos permite abordar vulnerabilidades, como el 37% en la región que aún carece de protección adecuada para sus copias de seguridad.

También permite responder a amenazas específicas, incluyendo el 78% que reporta ataques directos a respaldos. Juntos, crean marcos de privacidad compartidos.

Los países de la región avanzan en alfabetización digital e infraestructura, pero el progreso es desigual. El estudio ILIA 2025 muestra que aún persisten brechas importantes.

Falta talento especializado, gobernanza y capacidad de cómputo, lo que limita la preparación. Aquí, las alianzas estratégicas desbloquean orientación experta y formación.

Este es un momento único. La defensa ya no es solo un tema legal o tecnológico, es un tema estratégico. La protección es un facilitador para construir organizaciones fiables.

Cada avance en prácticas de seguridad se convierte en una inversión directa en la sostenibilidad. Al construir marcos colaborativos, las organizaciones aceleran la adopción responsable.

Esta mentalidad basada en la colaboración empodera a los directivos para impulsar cambios, prepararse ante amenazas emergentes y liderar sus equipos con confianza.

Freddy Saavedra
Freddy Saavedra
Director Senior para Soluciones de Data Center en Dell Technologies.
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