miércoles, marzo 4, 2026

La publicidad como reflejo de la sociedad que somos

La transformación demográfica y cultural de Chile exige una publicidad más diversa, ética y representativa de las nuevas configuraciones familiares y sociales.

Chile atraviesa una transformación demográfica y cultural profunda. Los resultados del Censo 2024 y el análisis de la consultora La Vulca confirman una sociedad más diversa, más longeva y más multicultural.

Los hogares son más pequeños y las formas de convivencia desafían los moldes tradicionales. No se trata solo de cifras, sino de trayectorias personales y colectivas que interpelan directamente cómo nos representamos como país.

En este escenario, la publicidad ocupa un lugar estratégico.

Durante décadas, la familia nuclear —papá, mamá e hijos— fue el ideal aspiracional dominante en las narrativas comerciales. Sin embargo, ese imaginario ya no refleja la pluralidad del Chile actual.

Hoy conviven hogares unipersonales, familias monoparentales, estructuras multigeneracionales y comunidades de amigos que comparten la vida cotidiana. También espacios donde las mascotas ocupan un rol central en la experiencia afectiva.

Esta diversidad no admite jerarquías simbólicas. Ningún tipo de familia puede erigirse como estándar normativo frente a otros.

La publicidad, como constructora de relatos sociales, tiene la oportunidad —y la responsabilidad— de representar esta diversidad con dignidad, empatía y autenticidad.

Mostrar nuevas configuraciones familiares no es una concesión ni una estrategia instrumental. Es una forma de validar realidades que existen y merecen visibilidad. Cuando la comunicación amplía sus marcos, más personas se sienten reconocidas.

Sin embargo, la transformación social también trae tensiones.

El aumento de hogares unipersonales —21,8% del total— se vincula con una realidad preocupante: un 39% de estas personas declara sentirse sola o muy sola.

Frente a este contexto, la publicidad debe evitar explotar fragilidades emocionales y optar por mensajes que acompañen y promuevan comunidad.

Relevar la convivencia multigeneracional y los vínculos interpersonales puede contribuir positivamente al tejido social.

El artículo 2° del Código chileno de ética publicitaria es claro al respecto. Establece que los mensajes deben evitar representaciones que denigren a las personas por su apariencia, género, edad, comportamiento o forma de vida, y prohíbe estereotipos que generen hostilidad o menosprecio.

La publicidad no solo vende productos. También moldea imaginarios.

Por eso, orientar a la industria hacia una comunicación ética, inclusiva y responsable es un imperativo acorde con los cambios demográficos y culturales del país.

Una publicidad que eduque, inspire y contribuya a un Chile más plural y conectado es posible.

La invitación es clara: hacer de la publicidad un reflejo fiel y respetuoso de la sociedad que ya somos y, al mismo tiempo, un impulso hacia la sociedad que queremos ser.

Maribel Vidal
Maribel Vidal
Directora ejecutiva de CONAR.
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