El trabajo híbrido se consolidó como la configuración operativa estable para las organizaciones en 2026.
En este escenario, el desafío técnico reside en coordinar el negocio mediante una infraestructura digital que funcione como eje de la operación, permitiendo que la toma de decisiones ocurra de forma distribuida y sin fricciones.
De acuerdo con Accenture, la autonomía digital y el uso de plataformas inteligentes redefinieron el funcionamiento empresarial.
Cuando la IA se integra en las operaciones, los equipos ya no dependen de un espacio físico sincronizado, lo que obliga a replantear procesos diseñados originalmente para la presencialidad.
El punto ciego de la operación
“Muchas organizaciones enfrentan un punto ciego: procesos diseñados para un modelo donde la operación sucedía en un solo lugar”, señala Elisa García Barragán, CEO de Grupo Netsoft.
Cuando esa lógica se fragmenta, aparecen retrasos en aprobaciones e información duplicada por no contar con una fuente única de datos.
Para resolverlo, el ERP en la nube permite acceso seguro desde cualquier ubicación y colaboración en tiempo real.
Esta tecnología reduce los silos de información y permite que la gestión se base en resultados y datos precisos, reemplazando la antigua supervisión por presencia física.
Evolución hacia sistemas inteligentes
Sistemas de vanguardia como Oracle Netsuite incorporan capacidades analíticas y automatización que ayudan a interpretar información compleja con rapidez. Esta visibilidad es crítica para los equipos directivos que necesitan monitorear estados financieros o inventarios sin depender de reportes manuales.
La adopción de esta infraestructura redefine el sistema que sostiene al negocio. Las organizaciones que logran integrar estas herramientas aseguran una operación consistente, donde el entorno híbrido deja de ser una excepción para convertirse en una ventaja competitiva de velocidad y calidad.
