sábado, febrero 14, 2026

Perfil del consumidor latinoamericano en 2026

Un informe de Ipsos identifica diez insights clave que explican cómo el contexto social, económico y emocional está redefiniendo el consumo en América Latina.

En América Latina, 2026 se presenta en un escenario atravesado por la incertidumbre económica, la fragmentación social y un ritmo acelerado de cambio. Comprender al consumidor en la región exige una mirada que vaya más allá de las variables tradicionales.

Un reciente informe elaborado por Ipsos analiza el contexto en el que viven hoy las personas e identifica diez insights clave que permiten anticipar comportamientos, expectativas y decisiones de consumo.

“A partir de este informe, identificamos diez insights que describen el mundo en el que vive hoy el consumidor latinoamericano y permiten entender cómo ese contexto impacta directamente en sus decisiones. El objetivo es brindar a las marcas un marco de lectura más profundo (social, emocional y cultural) que las ayude a construir propuestas relevantes, empáticas y consistentes en el largo plazo”, señaló Martín Tanzariello, gerente de marketing y comunicación en Ipsos Argentina.

El análisis se basa en datos provenientes de estudios como Ipsos Global Advisor, Ipsos Global Trends e Ipsos Predictions, que relevan de manera continua la opinión de miles de consumidores en la región y a nivel global.

Entre las principales conclusiones, el informe destaca que la presión económica sigue siendo el punto de partida del escenario de consumo.

Una parte significativa de los latinoamericanos declara tener dificultades para llegar a fin de mes, mientras que una amplia mayoría considera que ahorrar dinero es clave en contextos de incertidumbre.

En este entorno, el consumidor se vuelve altamente sensible al precio y espera que las marcas actúen como aliadas del bolsillo.

El estudio también señala que la percepción de desigualdad continúa siendo un rasgo estructural del contexto regional.

Aunque se registraron avances en la reducción de la pobreza, más de tres cuartas partes de los consumidores consideran que las grandes diferencias de ingresos y riqueza son perjudiciales para la sociedad.

En este marco, el propósito social adquiere un rol cada vez más relevante, ya que una amplia mayoría cree que una marca puede apoyar una buena causa y ser rentable al mismo tiempo.

Otro de los ejes identificados es la sensación de polarización social. Una parte considerable de los latinoamericanos percibe divisiones marcadas entre ciudadanía y élites, así como brechas generacionales y culturales.

Frente a este escenario, el informe destaca que las marcas tienen la oportunidad de conectar desde valores universales capaces de trascender las tensiones sociales.

La percepción de inseguridad también aparece como un factor que impacta en los hábitos de consumo.

La preocupación por el crimen y la violencia redefine comportamientos, acelera la adopción del comercio electrónico y refuerza el rol del hogar como espacio de refugio.

Paralelamente, la desconfianza institucional se consolida como una tendencia persistente, con consumidores que priorizan cada vez más marcas alineadas con sus valores personales, lo que posiciona a la transparencia y la coherencia como atributos centrales.

El informe advierte además sobre un consumidor que experimenta cansancio frente a la aceleración tecnológica y la sobreabundancia de opciones.

La sensación de que el mundo cambia demasiado rápido impulsa el deseo de simplificación, mientras que la nostalgia emerge como un recurso emocional capaz de generar conexión.

En términos demográficos y sanitarios, Ipsos subraya que América Latina será una de las regiones que envejezca con mayor rapidez, al tiempo que la salud mental se consolida como la principal preocupación vinculada al bienestar.

En este contexto, crece la valoración de propuestas asociadas al cuidado integral de la salud física y emocional.

La crisis ambiental completa el mapa de tensiones. Una amplia mayoría de los consumidores considera que el mundo avanza hacia un escenario crítico si no se modifican los hábitos actuales.

Sin embargo, muchos sienten que ya realizan esfuerzos individuales significativos y esperan que las marcas faciliten soluciones concretas, accesibles y creíbles.

A pesar de este conjunto de presiones, el informe destaca un rasgo distintivo del consumidor latinoamericano: el optimismo. Más de la mitad de los encuestados cree que 2026 será un año mejor que el anterior y mantiene expectativas positivas respecto de su situación económica.

Esta resiliencia, profundamente arraigada en la identidad regional, continúa funcionando como un motor relevante del consumo y de la relación con las marcas.

Redacción ebizLatam
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