sábado, febrero 28, 2026

Del control documental a la seguridad predictiva: el nuevo desafío en la gestión de contratistas

Digitalizar documentos no es gobernarlos. En la gestión de contratistas, la seguridad predictiva se convierte en condición estratégica de operación.

La seguridad de la información dejó de ser un tema circunscripto al área de sistemas para consolidarse como una dimensión estructural del riesgo corporativo.

Impacta directamente en la continuidad operativa, la responsabilidad legal, la reputación institucional y la relación con inversores.

Este cambio de paradigma se vuelve especialmente visible en la gestión de contratistas, donde convergen datos laborales, fiscales, societarios y contractuales que pueden resultar determinantes ante auditorías, inspecciones regulatorias o litigios.

Sin embargo, todavía persisten organizaciones que intercambian documentación sensible mediante correo electrónico o aplicaciones de mensajería, sin trazabilidad, control de accesos ni gobernanza documental.

En el contexto regulatorio actual y frente a un escenario de ciberamenazas en expansión, esta práctica dejó de ser una simple ineficiencia operativa. Constituye una vulnerabilidad estructural.

Cuando la documentación crítica circula fuera de plataformas controladas, la organización pierde capacidad de revocar permisos, registrar accesos, reconstruir el ciclo de vida de la información y generar evidencia auditada.

Los datos terminan distribuidos en dispositivos personales o cuentas no corporativas, donde la protección depende del comportamiento individual y no de una arquitectura de seguridad. No existe seguridad sistémica, sino la peligrosa informalidad.

Aquí resulta clave distinguir entre digitalización y digital governance. Digitalizar es trasladar documentos a un entorno electrónico.

Gobernar digitalmente implica establecer control, trazabilidad, políticas de acceso, retención, evidencia y gestión de riesgo sobre esa información.

La brecha entre ambos conceptos explica por qué muchas iniciativas de transformación digital no reducen el riesgo real: trasladan procesos al plano digital sin incorporar controles estructurales.

La complejidad aumenta cuando la digitalización es profunda e integrada. Plataformas especializadas no operan de forma aislada, sino como nodos dentro del ecosistema tecnológico del cliente: integración con múltiples ERPs, sistemas de recursos humanos, soluciones de firma electrónica y dispositivos físicos como sistemas de control de acceso.

Cada integración mejora la eficiencia operativa, elimina fricciones y reduce tiempos administrativos. Pero también amplía la superficie de exposición.

La hiperconectividad habilita el negocio, pero multiplica el riesgo si no se gestiona bajo un modelo de Third-Party Risk Management (TPRM) y una arquitectura de seguridad coherente.

En este contexto, el enfoque tradicional de perímetro resulta insuficiente.

La gestión moderna de integraciones exige aplicar principios de Zero Trust: cada API, cada conexión entre sistemas y cada intercambio de datos debe tratarse como un canal potencialmente no confiable, validado de forma explícita, monitoreado y gobernado.

Cuando un sistema se integra con múltiples plataformas, el desafío no es solo que funcione. Cada API es una puerta controlada. El pentesting recurrente y el monitoreo constante forman parte de nuestra disciplina diaria, no de una reacción ante incidentes.

La seguridad, en este contexto, no puede concebirse como un componente estático que se implementa una vez. Es un proceso dinámico, en evolución permanente, alineado con el crecimiento de la superficie digital.

Nosotros materializamos este enfoque bajo el principio de security by design: los controles no se agregan al final, sino que se incorporan desde la arquitectura, el desarrollo y la integración de cada funcionalidad.

“La seguridad no es un módulo adicional. Es una capa transversal que atraviesa cada proceso. Sabemos que el entorno cambia permanentemente, por eso nuestro esquema también evoluciona”, afirmó Romina Vatta, integrante del equipo.

Infraestructura, controles y factor humano

La plataforma opera sobre infraestructura cloud de Amazon Web Services, con una arquitectura orientada a disponibilidad y resiliencia. El modelo de protección combina los siguientes controles:

  • Cifrado en tránsito (TLS 1.2 o superior) y cifrado en reposo mediante gestión de claves (KMS).
  • Autenticación multifactor obligatoria para usuarios administradores.
  • Segregación estricta de ambientes (desarrollo, pruebas y producción).
  • Backups inmutables (WORM) mediante Object Lock, protegiendo las copias frente a borrado o modificación maliciosa o accidental.
  • Monitoreo centralizado de seguridad mediante SIEM para detección temprana de comportamientos anómalos.
  • Pruebas de penetración anuales orientadas a identificar vulnerabilidades técnicas y lógicas antes de que puedan ser explotadas.
  • Desarrollo seguro alineado con lineamientos OWASP y programas de capacitación interna en seguridad.

La dimensión tecnológica, sin embargo, no agota el problema. Una proporción relevante de los incidentes en la región continúa asociada al factor humano: uso indebido de credenciales, descarga de información fuera de entornos controlados o circulación informal de documentación.

Por eso, la capacitación continua, las políticas claras de manejo documental y la concientización organizacional son componentes estructurales del modelo.

La seguridad deja de ser una función exclusiva del área IT para convertirse en una práctica organizacional distribuida.

Este esquema se respalda además en marcos de referencia formales. Certronic cuenta con certificación ISO 9001, cumplimiento bajo estándares ISAE y un sistema de gestión de seguridad alineado con ISO/IEC 27001 en proceso de certificación.

Estos marcos estructuran gobernanza, gestión de riesgos, controles auditables y mejora continua.

En un entorno donde la protección de datos personales, la trazabilidad documental y la responsabilidad en la gestión de terceros adquieren mayor relevancia —en línea con la Ley 25.326 y con tendencias regulatorias cada vez más exigentes— la capacidad de generar evidencia y demostrar diligencia se convierte en un activo estratégico.

De la seguridad reactiva a la seguridad predictiva

Durante años, muchas organizaciones operaron bajo un modelo reactivo: reforzar controles después de un incidente. El desafío actual es diferente.

La seguridad moderna exige anticipación, basada en monitoreo continuo, análisis de comportamiento, revisión periódica de vulnerabilidades y generación de métricas de riesgo.

La trazabilidad documental, el registro de accesos, la integridad de los backups y la visibilidad sobre integraciones no son solo controles técnicos. Son fuentes de evidencia que reducen incertidumbre operativa y exposición legal.

Pasar de la seguridad reactiva a la seguridad predictiva implica cambiar la lógica de gestión: no esperar el evento adverso, sino identificar señales tempranas antes de que se materialice.

En entornos de gestión de contratistas, donde confluyen integraciones múltiples, datos sensibles y obligaciones regulatorias, este enfoque deja de ser una sofisticación tecnológica para convertirse en una necesidad estratégica. Se convierte en una condición necesaria para operar.

Cuantas más integraciones existen, mayor es la eficiencia. Pero también mayor es la responsabilidad.

La transformación digital sin arquitectura de seguridad no es transformación: es exposición digital.

En la gestión de contratistas, la seguridad ya no es un complemento técnico. Es una decisión estratégica, un mecanismo de gobernanza y, cada vez más, un requisito para la sostenibilidad operativa.

Las organizaciones que comprendan esto diseñarán su crecimiento sobre bases controladas. Las que no, crecerán sobre una superficie de riesgo que, tarde o temprano, se materializa.

Javier Echaiz
Javier Echaiz
Responsable de seguridad de Certronic.
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