La gestión del agua se consolida como uno de los pilares fundamentales para el desarrollo de las ciudades sostenibles en un contexto de urbanización acelerada y eventos climáticos cada vez más extremos.
Según datos de la Organización de las Naciones Unidas, más del 55% de la población mundial vive en áreas urbanas, una cifra que seguirá creciendo en las próximas décadas. Frente a este escenario, pensar el futuro urbano implica necesariamente repensar cómo se cuida, distribuye y reutiliza el recurso más vital: el agua.
La planificación urbana tradicional, basada en la impermeabilización del suelo y en sistemas de drenaje que priorizan la rápida evacuación del agua de lluvia, demuestra límites ante tormentas intensas y prolongadas. Inundaciones, colapsos de infraestructura y pérdidas económicas son algunas de las consecuencias. Por eso, el nuevo paradigma apuesta a integrar al agua en el diseño mismo de la ciudad.
Infraestructura verde y soluciones basadas en la naturaleza
Una de las claves es incorporar la infraestructura verde: techos verdes y azules, plazas capaces de actuar como reservorios de agua y pavimentos permeables que permitan absorber y filtrar el agua de lluvia. Estas soluciones, además de reducir el riesgo de anegamientos, mejoran la calidad del aire, moderan la temperatura urbana y generan espacios públicos de calidad.
“Pensar ciudades sostenibles implica asumir que el agua no es un recurso infinito. Su gestión responsable debe integrarse a los planes de ordenamiento territorial, a las políticas de vivienda y al diseño de espacios públicos”, destaca Sandra Perez, gerente de producto de Amanco Wavin.
La ejecutiva añade que: “El futuro urbano dependerá de la capacidad de transformar el agua en aliada estratégica. En definitiva, construir ciudades resilientes es también construir una nueva relación con el agua, más consciente, eficiente y solidaria con las próximas generaciones”.
Sin embargo, para que estas estrategias sean efectivas, deben complementarse con soluciones técnicas que permitan reutilizar el excedente del agua de lluvia de manera controlada y eficiente. En este marco, la compañía desarrolla una gama de soluciones enfocadas en gestionar correctamente el ciclo del agua urbana para lograr ciudades sostenibles y resilientes al clima.
Sistemas urbanos de drenaje sostenible
Una de las principales respuestas frente a las lluvias intensas es la incorporación de los Sistemas Urbanos de Drenaje Sostenible (SUDS), que complementan la infraestructura tradicional al retener, filtrar y regular el agua de lluvia.
A diferencia del modelo basado solo en conductos subterráneos, estos sistemas incluyen reservorios, pavimentos permeables y módulos de almacenamiento que controlan el caudal, reducen la carga de las redes pluviales, evitan anegamientos y favorecen la recarga de acuíferos.
Dentro de estas soluciones, Wavin AquaCell se destaca como una herramienta clave para proyectos urbanos que buscan combinar eficiencia hidráulica y sostenibilidad ambiental. Se trata de un sistema para la recolección e infiltración del agua de lluvia en zonas urbanas.

El sistema permite crear tanques modulares que almacenan temporalmente el excedente pluvial y lo liberan de manera gradual al suelo o al alcantarillado, evitando su sobrecarga. Cada celda almacena hasta 190 litros y el sistema es escalable según el proyecto. Fabricado con plástico 100% reciclado y reciclable, reduce el riesgo de inundaciones, mejora la calidad del agua y fortalece la resiliencia climática.
En un escenario de crecimiento urbano constante, integrar soluciones que permitan absorber, infiltrar y reutilizar el agua ya no es una opción, sino una condición crucial para construir ciudades verdaderamente sostenibles y resilientes al clima.
