La inteligencia artificial entró a las PyMEs argentinas por la puerta del talento. El 42% ya la usa en al menos un proceso de selección, onboarding, capacitación o evaluación, mientras que en el núcleo administrativo (nómina, cumplimiento legal, control de asistencia) su adopción cae al 15%, pese a que esa área está casi por completo digitalizada con software tradicional.
Es una gestión a dos velocidades: la IA llegó donde hay criterio, no donde hay trámite. El dato surge de un estudio realizado por la consultora Trendsity para Deel, la plataforma global de trabajo, entre 218 tomadores de decisión de empresas argentinas de hasta 1.000 empleados.
La digitalización, en cambio, ya está consolidada. El 74% de los consultados gestiona RR.HH. con algún software y, de ellos, el 61% planea incorporar más en los próximos doce meses. Cuando se indaga sobre IA, el nivel baja: el 39% afirma usarla hoy en al menos un proceso y otro 50% proyecta sumarla, todavía apoyada más en herramientas genéricas que en plataformas especializadas.
Lo que las PyMEs buscan en la tecnología es, ante todo, operativo
Los tres motores de la adopción son de gestión: eficiencia operativa (60%) y visibilidad y cumplimiento normativo (51% cada uno). La tecnología se adquiere para ordenar la operación.
Beneficios más estratégicos como la experiencia del empleado (21%) y el ahorro de costos (15%) quedan relegados: todavía no se concibe la automatización como palanca de bienestar. Dicho de otro modo, hoy se adopta tecnología para hacer lo mismo, pero mejor.
Donde ya se usa, la IA se concentra en atraer y desarrollar talento, no en tareas administrativas. Y la adopción crece con fuerza conforme aumenta el tamaño de la empresa.
La mayoría de los procesos en los que se aplica son contratación y onboarding (35%), selección de personal (34%), capacitación y desarrollo (31%), people Analytics (30%), evaluación de desempeño (27%) y gestión de clima laboral (20%).
El freno no es el costo, es la convicción
Seis de cada diez PyMEs aún no usan IA en RR.HH., y la barrera dominante es de percepción de valor. Entre quienes no la incorporaron, el 53% “no le ve beneficios” o cree que el tamaño de su empresa no lo justifica; el costo pesa mucho menos (16%).
El tamaño es, de hecho, el factor que más discrimina el uso: la adopción trepa del 20% en empresas de hasta 49 empleados al 63% en las de 500 a 1.000. En las estructuras más grandes la IA deja de ser excepción y pasa a ser norma, porque la complejidad de gestionar el talento justifica (y financia) la inversión.
“El freno para modernizar RR.HH. en las PyMEs no es tanto el presupuesto como la cultura y la formación”, señaló Natalia Jiménez, directora de Desarrollo de Negocios para Latinoamérica de Deel.
“Hoy muchas empresas piden saber usar IA al contratar, pero no la enseñan puertas adentro. Pedir afuera lo que no se forma adentro es el camino más corto a una brecha de talento”, añadió.
“El dato más alentador es que la mayoría no ve la IA como un riesgo para el empleo, sino como un cambio en las tareas”, agregó Jiménez.
“La oportunidad está en llevar esa inteligencia también al terreno administrativo, que ya está digitalizado pero sigue demandando trabajo manual, para que los equipos usen su tiempo en decidir y no en tramitar”, finalizó Jiménez.
El desafío de fondo que deja el estudio es pedagógico más que técnico: demostrar el valor de la IA en las empresas más chicas y cerrar la distancia entre lo que se exige al contratar y lo que se invierte en formar.
Antes que un reemplazo del criterio humano, la tecnología aparece como la vía para sacarles a los equipos la carga operativa que todavía recae en las planillas.
