La inteligencia artificial ya está presente en casi todas las empresas, pero su impacto real en los resultados de negocio sigue siendo esquivo. El 89% de las organizaciones utiliza IA en al menos una función y el 80% de los empleados reporta ganancias de productividad individual.
Sin embargo, solo el 37% logra traducir ese uso en un impacto medible sobre el EBIT y apenas el 6% alcanza un impacto significativo, según datos de McKinsey.
El problema no es la falta de acceso a la tecnología, sino la estructura sobre la que se implementa. “Lo que pasa cuando una empresa va sumando sistemas, año tras año, hasta que una parte enorme de ellos queda obsoleta, nosotros la llamamos entropía tecnológica. En algún momento esa acumulación se vuelve tan grande que la empresa deja de poder moverse con agilidad”, explica Julián Colombo, CEO y fundador de N5.
Un ejemplo de esta acumulación es un banco global con más de 240.000 empleados que mantiene 72.000 softwares activos, muchos sin soporte técnico. El riesgo es que la IA termine funcionando de la misma manera: otra capa sumada sobre una estructura que nunca se ordenó.
Rediseñar procesos, no solo sumar herramientas
El informe de McKinsey sostiene que lo que distingue a las empresas con impacto real (los high performers) no es el modelo de IA elegido, sino su decisión de rediseñar los flujos de trabajo desde cero. Casi tres de cada cuatro de estas empresas rediseñaron sus procesos de fondo, en lugar de instalar los sistemas de aprendizaje automático sobre procesos ya rotos.
“Si nadie revisa cómo circula la información, ni quién decide qué y en qué momento, la inteligencia artificial no reduce la entropía tecnológica: la alimenta, con otro nombre”, advierte Colombo.
El desafío es de diseño organizacional. El 72% de los ejecutivos senior admite que su organización no está lista para los cambios que vienen. La brecha ya no separa a las empresas que tienen IA de las que no, sino a las que repensaron cómo trabaja su gente alrededor de esa tecnología.
“Podés tener la mejor tecnología del mercado, pero si tu equipo sigue operando como si nada hubiera cambiado, esa tecnología se convierte en un sistema más arriba de la pila”, concluye el CEO de N5.
