La adopción de sistemas automatizados para la gestión energética gana impulso en entornos corporativos de Chile y Latinoamérica.
Hoy se integran sensores avanzados de Internet de las Cosas (IoT), plataformas inteligentes y algoritmos de IA para monitorear, analizar y regular el consumo, con el objetivo de desarrollar infraestructuras más eficientes y dinámicas.
Un informe de Verified Market Research valoró el mercado de aplicaciones de automatización inteligente en energía y medio ambiente en USD 10.500 millones en 2024 y proyectó que alcanzará los USD 25.800 millones en 2033, con una tasa anual compuesta del 10,5% entre 2026 y 2033.
Según el análisis, la automatización inteligente está transformando la forma en que se produce, distribuye y consume la energía, permitiendo mayor eficiencia operativa y monitoreo en tiempo real.
Beneficios y alcance

La automatización energética facilita una reducción significativa de costos operativos relacionados con el consumo y permite alcanzar objetivos ambientales y regulatorios de sostenibilidad
Fabián Bosquiazzo, Natural Resources Sales VP en Softtek
El ejecutivo agregó que estas soluciones habilitan mantenimiento predictivo y optimizan la eficiencia operativa en infraestructuras industriales, comerciales y corporativas.
“Al mismo tiempo, posiciona favorablemente a las organizaciones en mercados cada vez más sensibles a criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG)”, señaló.
Tecnologías habilitadoras
Las tecnologías clave incluyen sensores y dispositivos IoT, inteligencia artificial, aprendizaje automático, computación de borde, blockchain e integración con sistemas de gestión de edificios (BMS).
“Estas tecnologías facilitan un flujo continuo de datos, retroalimentación instantánea y cambios proactivos”, explicó Bosquiazzo.
Casos de uso
Los sistemas automatizados ya se aplican en redes de distribución eléctrica inteligentes, gestión de demanda y suministro en tiempo real.
También se utilizan en gestión energética industrial, edificios inteligentes para optimizar iluminación y HVAC, centros de datos para mejorar enfriamiento y distribución de carga, e integración de energías renovables como solar y eólica.
“Se trata de soluciones con gran valor para el negocio y con un importante poder disruptivo, por tanto, su adopción exige una visión de largo plazo y un compromiso sostenido por parte de la alta dirección”, concluyó Bosquiazzo.
