Tener una buena experiencia de usuario al hacer una compra online, navegar un sitio web o disfrutar de contenido de interés en una aplicación depende de muchas variables.
La presentación visual y la facilidad de uso de una plataforma son elementos esenciales para lograr una experiencia satisfactoria.
Detrás de todo esto, además de los desarrolladores y programadores, hay una figura igual de relevante (o incluso más): el diseñador UX.
El diseño UX (User Experience o Experiencia de Usuario) pone el foco en la interacción entre usuarios reales y productos y servicios cotidianos.
Para idear, crear y lanzar productos y servicios que respondan a las diferentes necesidades y deseos de los usuarios, es fundamental contar con un diseñador UX que ponga su ojo especializado en todos los aspectos del desarrollo.
Entre sus tareas, este tipo de profesionales deben garantizar consistencia visual mediante pautas de la interfaz y la experiencia, brindar orientación en la adopción de componentes de la interfase; diseñar y prototipar productos digitales basados en requerimientos; optimizar continuamente la experiencia de usuario a través de investigación, realizar pruebas de usabilidad y mejoras iterativas basadas en datos que potencien la usabilidad del producto; fomentar buenas prácticas; crear y actualizar lineamientos de usabilidad; supervisar el cumplimiento de pautas UX; y dar seguimiento y revisión a los productos en desarrollo.
“Contar con un diseñador UX en el equipo es altamente beneficioso para los proyectos. El análisis que realiza fundamenta o valida decisiones futuras, dando un marco o una muestra de información valiosa para el desarrollo de experiencias positivas. Es tan rico su aporte tanto para proyectos que comienzan de cero como en procesos en los que hay que mejorar algo ya existente”, explicó Fernando Arpe, Solutions Architect en Concentrix Argentina.
Mientras que muchas veces se cree que contar con un profesional de este tipo en el equipo puede aumentar los costos, la ecuación que se debe considerar es la contraria.
“Muchas veces no se suma a estos diseñadores porque se cree que no son necesarios o que pueden encarecer el trabajo, pero en realidad su participación acorta los tiempos y reduce los costos ya que aporta una visibilidad del producto final en etapas tempranas que evita caer en rediseños continuos por no cumplir con las expectativas del cliente”, agregó Arpe.
La verificación visual que aporta el diseño ayuda y mucho. La generación de prototipos y pantallas le brindan al cliente una precisión de cómo se verá su web o aplicación, que no solo debe funcionar bien, sino que también debe verse bien.
“Hubo dos grandes momentos hasta ahora en que el campo de UX fue impulsado fuertemente. La primera fue la revolución mobile, cuando todos los desarrollos desktop migraron a aplicaciones mobile y luego, la pandemia. En estos dos momentos el uso de plataformas digitales se intensificó y empujó a las compañías a rever cómo se estaban vinculando con el usuario”, comentó Julio Santarelli, líder UI/UX en Concentrix Argentina.
A partir de ahí, la usabilidad lo es todo, aunque aún hay un gran desconocimiento del tema en el mercado local. En el mundo, muchas compañías ya lo tienen muy claro y no avanzan en un proyecto sin la participación de estos especialistas.
Sobre todo en rubros en los que la importancia de contar con plataformas amigables sea fundamental, como puede ser en el mundo del retail en el que se concretan ventas y hay un impacto directo en el negocio.
“Contemplar UX es fundamental hoy en día para cualquier empresa pero, sobre todo, no debería faltarle a ninguna empresa de servicios. Las plataformas de estas organizaciones deben ser la primeras en ser atractivas, fáciles de navegar e intuitivas para llevar a cabo acciones concretas como pueden ser pagos”, concluyó Santarelli.
Una vez implementado el desarrollo hay diferentes formas de medir los beneficios de la incorporación de UX, entre los que se encuentran la evaluación del tráfico, la permanencia de los usuarios, las transacciones realizadas y las tasas de abandono o navegación.
La inversión en UX no es un gasto, sino una estrategia que impacta directamente en el resultado final. Las empresas que invierten en UX ven un retorno de inversión comprobado.
En un mercado competitivo y digitalizado, ignorar la experiencia del usuario es un error estratégico que lleva a perder relevancia frente a competidores que priorizan el diseño centrado en el usuario.