La inteligencia artificial (IA) dejó de ser una promesa del futuro para convertirse en una herramienta cotidiana que impacta desde cómo trabajamos hasta cómo nos entretenemos o cuidamos la salud.
De acuerdo con Altindex, en 2025 se estimaba que el número de usuarios globales de IA llegaría a 378 millones, con un aumento del 20% respecto al año anterior y casi 65 millones de nuevos usuarios incorporándose solo este año.
Estados Unidos lideraba el crecimiento, con un tercio de los nuevos usuarios en el mundo y una base que superaría los 133 millones.
En América Latina, Chile, Brasil y Uruguay encabezaban el desarrollo y la preparación para aprovechar la IA, mientras que Colombia, México y Argentina avanzaban con fuerza en su adopción, según el Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial (ILIA 2024).
5 formas en las que la IA ya forma parte de tu día a día
A medida que su adopción crecía, también se diversificaban sus usos. Hoy la IA no solo estaba en grandes sistemas corporativos: probablemente ya interactuabas con ella todos los días sin darte cuenta.
Algunos de los ejemplos más comunes eran:
- Asistentes virtuales avanzados: Herramientas como ChatGPT, Google Assistant, Siri o Alexa ayudaban a gestionar agendas, resolver dudas, controlar dispositivos del hogar o incluso escribir textos, todo mediante voz o texto.
- Reconocimiento facial e imágenes: Desde desbloquear un celular hasta etiquetar fotos en redes sociales, la IA interpretaba rostros e imágenes con una velocidad y precisión crecientes.
- Sistemas de recomendación personalizados: Plataformas como Netflix, Spotify o Amazon analizaban gustos y hábitos para ofrecer sugerencias hechas a medida.
- Automatización del hogar inteligente: Luces, climatización, seguridad y entretenimiento se gestionaban automáticamente gracias a asistentes con IA, que aprendían rutinas para optimizar el confort.
- Aplicaciones en salud y diagnóstico: La IA analizaba imágenes médicas, ayudaba en diagnósticos tempranos, tratamientos personalizados y mejoraba la atención al paciente.
La IA ya estaba acá. Y había llegado para quedarse.
En este escenario de adopción masiva y avances acelerados, la clave no era resistirse, sino entender cómo incorporar la inteligencia artificial de forma segura, estratégica y responsable.
Desde Veeam, señalaban que la inteligencia artificial estaba redefiniendo procesos, experiencias y modelos de negocio en todos los sectores.
Pero su valor real aparecía cuando se combinaba con una gestión inteligente de los datos: protegerlos, analizarlos y usarlos de forma ética sería lo que diferenciaría a las organizaciones resilientes del resto.
IA sí, pero con responsabilidad: recomendaciones clave para un uso seguro
Con la expansión de esta tecnología también crecía la necesidad de usarla con responsabilidad. Aquí comparto algunas buenas prácticas:
- Configurar correctamente las opciones de privacidad y seguridad.
- No compartir datos personales o sensibles.
- Usar contraseñas robustas y activar el doble factor de autenticación.
- Desactivar el historial de conversaciones cuando fuera posible.
- No confiar ciegamente en las respuestas de IA: siempre verificar con fuentes oficiales.
- Analizar bien cualquier archivo o link generado por IA antes de abrirlo.
Asimismo, en el entorno corporativo, la recomendación era adoptar marcos de ciberseguridad como Zero Trust, automatizar la detección y respuesta a incidentes con IA, y aplicar buenas prácticas en la gestión de proveedores y la cadena de suministro.