La combinación de avances tecnológicos acelerados, consumidores cada vez más informados y un contexto social que exige coherencia entre discurso y acción está obligando a las marcas a replantear sus estrategias de marketing desde la raíz, expone Marketing United, la agencia de marketing experiencial y digital de Grupo UPAX.
Más que adoptar nuevas herramientas, el reto será transformar la manera en que se entiende y se ejecuta el marketing.
De acuerdo con estimaciones de Statista, el mercado global de Inteligencia Artificial (IA) aplicada al marketing continuará su crecimiento a doble dígito hacia 2026, impulsado por la necesidad de automatizar procesos, optimizar recursos y ofrecer experiencias personalizadas a escala.
En paralelo, Mordor Intelligence señala que tecnologías como la realidad aumentada y la realidad virtual dejarán de ser soluciones de nicho para integrarse de forma estructural en estrategias de experiencia de cliente, especialmente en sectores como retail, entretenimiento y servicios.
Este contexto explica por qué las tendencias de marketing para 2026 no pueden entenderse como modas pasajeras. Se trata, más bien, de los nuevos cimientos sobre los que se construirá la relación entre marcas y audiencias.
“Las empresas ya están adoptando al marketing no de forma aislada, sino como parte del modelo de negocio. En 2026, esa visión deja de ser una ventaja y se convierte en un estándar estratégico”, afirmó Jaime Ávalos, director general de Marketing United.
Uno de los ejes centrales de esta transformación es la inteligencia artificial. Para 2026, su adopción ya no será opcional para las empresas que busquen competir con solidez. La IA permitirá desde segmentaciones dinámicas y automatización avanzada de campañas, hasta la generación de creatividades y decisiones basadas en datos en tiempo real.
“La inteligencia artificial no viene a reemplazar al marketing, viene a obligarlo a madurar. Las marcas que la integren con criterio estratégico podrán hacer más con menos y, sobre todo, entender mejor a sus consumidores”, explicó Ávalos.
Experiencias memorables, protagonistas para 2026
La tecnología por sí sola no garantiza resultados. El verdadero diferenciador estará en la capacidad de las marcas para diseñar experiencias memorables.
En este terreno, las experiencias inmersivas y la realidad aumentada ganarán protagonismo como herramientas clave para cerrar la brecha entre intención y conversión.
Desde probar un producto de forma virtual hasta vivir una experiencia de marca desde el celular, el “trial digital” se consolida como una nueva forma de generar confianza.
“La atención es el recurso más escaso en 2026. Las experiencias inmersivas no buscan deslumbrar, buscan conectar emocionalmente con el consumidor”, añadió Ávalos.
A la par de la innovación tecnológica, el marketing con propósito real se posiciona como un factor crítico de credibilidad.
En un entorno saturado de mensajes, los consumidores serán cada vez menos tolerantes a los discursos vacíos sobre sostenibilidad, inclusión o responsabilidad social.
Este énfasis en lo humano también impactará la forma en que las marcas producen contenido. Frente a la proliferación de contenido generado automáticamente, las historias auténticas, con voz y criterio editorial, recuperarán valor.
Las marcas que deleguen toda su comunicación a sistemas automatizados corren el riesgo de perder cercanía y confianza, un activo cada vez más difícil de recuperar.
Otro cambio estructural se dará en el terreno de la visibilidad digital. El SEO tradicional evolucionará hacia modelos conversacionales, impulsados por búsquedas por voz, asistentes virtuales y resultados generados por inteligencia artificial.
Para 2026, una parte relevante de las respuestas que reciben los usuarios ya no provendrá directamente de sitios web, sino de sistemas de IA que interpretan y sintetizan información.
“Esto obligará a las marcas a pensar su contenido como un ecosistema adaptable a múltiples formatos y plataformas. La visibilidad ya no se juega solo en Google, sino en la capacidad de una marca para ser entendida por algoritmos y personas, al mismo tiempo”, subrayó Ávalos.
Además, la omnicanalidad alcanzará un nuevo nivel de madurez. El marketing dejará de dividirse entre digital y físico para consolidarse como una experiencia híbrida, flexible e integrada.
Activaciones presenciales, eventos, contenidos personalizados y tecnologías inmersivas coexistirán dentro de una misma estrategia, diseñada desde el inicio como un ecosistema.
Estas tendencias no representan una promesa futura, sino un compromiso inmediato con la relevancia. La inteligencia artificial, las experiencias inmersivas, el propósito auténtico y la omnicanalidad son los cimientos del marketing que viene.
“Las marcas que entiendan este momento no solo sobrevivirán al cambio, lo capitalizarán. El 2026 no premiará a quienes hagan más ruido, sino a quienes construyan valor real”, concluyó Ávalos.
