El año 2026 comenzó con fuertes convulsiones políticas en los mercados latinoamericanos.
Las últimas noticias sobre la situación en Venezuela han incrementado aún más la volatilidad de la región, por lo que las criptomonedas se han convertido en un salvavidas en medio de este caos económico y los cambios políticos.
Bitcoin se mantuvo sólido durante el fin de semana por encima de los USD 91.000, impulsando nuevamente la capitalización total del mercado por encima de los USD 3 billones.
Este crecimiento se encuentra apoyado por fuertes entradas en ETFs y récords de hashrate.
Escándalos como el del Banco Master en Brasil también ponen de manifiesto la fragilidad de los bancos locales.
Cada titular de este tipo impulsa la demanda de stablecoins como USDT y USDC para resguardar el valor.
Infraestructura y regulación en 2026
A partir de febrero de 2026, el nuevo marco regulatorio obligará a las finanzas tradicionales a integrarse con el ecosistema cripto.
Las inversiones de Tether, la compañía emisora de la stablecoin más utilizada, en Parfin están creando una infraestructura fiable para liquidaciones B2B.
Esta tecnología permite proteger a las empresas de la extrema volatilidad cambiaria. La demanda genera oferta, y el uso de criptoactivos en la región se está convirtiendo en algo habitual para el sector corporativo.
Argentina confirma la misma hipótesis: cuando se restringe el acceso al dólar, los volúmenes de cripto se disparan.
Permitir que el banco central ofrezca criptoactivos a través de los bancos reduce los riesgos del mercado informal, acelerando la dolarización tras la caída de Maduro.
Perspectivas macroeconómicas y proyecciones
Las empresas adoptan USDT como herramienta de liquidez y BTC como cobertura frente a la inflación de largo plazo. Se estima un objetivo de USD 150.000 hacia finales de año en un contexto marcado por la escasez de oferta.
La macroeconomía regional también enfrenta presión, ya que los precios de las principales materias primas están a la baja, afectando al peso colombiano.
La inflación promedio se mantiene por encima del 5% y el déficit fiscal impide al banco central recortar las tasas de interés.
Las elevadas tasas de interés de la Reserva Federal de EE. UU. (Fed) han mantenido los costos de financiamiento en niveles máximos desde octubre.
Sin embargo, el auge del litio y USD 280.000 millones en inversión extranjera directa alimentan la esperanza de una moneda más fuerte.
Finalmente, esta semana se seguirá de cerca la situación en Venezuela y su impacto en el mercado latinoamericano.
También se observarán fluctuaciones derivadas de los datos de inflación de Estados Unidos; un impulso alcista es posible si surgen señales de flexibilización.
