La digitalización industrial transformó por completo la forma en que operan las plantas y las infraestructuras críticas en América Latina.
Sin embargo, a medida que las fábricas y los entornos operativos se conectan a la red para ganar eficiencia, también quedan expuestos a un panorama de amenazas cada vez más agresivo y sofisticado.
En este escenario de transición, la capacidad de las empresas para visibilizar sus activos y anticiparse a las intrusiones se convirtió en el verdadero termómetro de su resiliencia operativa.
Fortinet, líder global en ciberseguridad que impulsa la convergencia entre redes y seguridad, anunció la publicación de su Reporte sobre el Estado de la Tecnología Operacional (OT) 2026.
Basado en una encuesta global a más de 700 profesionales del sector, el informe revela que las organizaciones latinoamericanas están siendo mucho más diligentes al enfrentar estos riesgos, mostrando un mercado más realista frente a su madurez ciberoperativa, más alerta ante las brechas y firmemente comprometido con el cumplimiento regulatorio.
Richard Springer, director sénior de Mercadeo de Producto para OT en Fortinet, señala que “en los últimos años, la seguridad dirigida a tecnología operacional pasó de ser una preocupación de nicho a una prioridad de negocio en las juntas directivas. Las industrias operan hoy con sistemas interconectados, acceso remoto, analíticas basadas en la nube, y ambientes TI/OT unificados para mantener la producción”.
“Si bien esta conectividad ofrece eficiencia y resiliencia, también expande la superficie de ataque para grupos de ransomware y actores estatales”, continuó.
La buena noticia es que muchas organizaciones están progresando. Sin embargo, el desafío radica en la disparidad de los niveles de madurez.
Numerosos entornos de OT aún enfrentan brechas importantes en visibilidad, segmentación, seguridad del acceso remoto, respuesta a incidentes y estandarización de la arquitectura de seguridad.
La seguridad de OT ya es un asunto de la alta dirección
Una de las señales más claras de madurez en el sector es el traslado de la responsabilidad de la ciberseguridad industrial hacia los líderes ejecutivos.
El 81% de los encuestados planea asignar la ciberseguridad de OT al CISO (Chief Information Security Officer) durante el próximo año, lo que representa un incremento frente al 80% registrado en 2025.
Los entornos operativos dejaron de ser responsabilidad exclusiva de las plantas de producción o los equipos de ingeniería. Ahora exigen una gestión coordinada que involucre seguridad, operaciones, gestión de riesgos, cumplimiento regulatorio y liderazgo corporativo.
Autoevaluaciones más realistas y honestas
El reporte de este año revela un cambio de mentalidad crítico: las organizaciones son mucho más honestas al evaluar su nivel de madurez.
En años anteriores, los encuestados solían calificar sus programas con puntajes altos. Sin embargo, a medida que los equipos de TI/OT obtienen más presupuesto, implementan mejores herramientas y ganan visibilidad, entienden con mayor precisión dónde están sus vulnerabilidades.
Este cambio se refleja en los datos de madurez del programa: el nivel 0 (procesos desorganizados o no documentados) aumentó del 1% en 2025 al 5% en 2026. El nivel 1 creció del 5% al 17%. El nivel 2 incrementó del 13% al 27%.
El nivel 4, correspondiente a programas avanzados, sufrió una caída drástica del 49% al 17%.
Lejos de ser un retroceso, esto representa una corrección necesaria. Al cerrarse la brecha de visibilidad, salen a la luz debilidades que antes estaban ocultas.
El mismo patrón se observa en la madurez de las soluciones de OT, donde el nivel 4 cayó del 19% al 14%, lo que demuestra que muchas empresas aún están consolidando los pilares fundamentales: visibilidad de activos, segmentación de redes y acceso remoto seguro.
Mayor detección de intrusiones
El reporte detectó un incremento en el registro de incidentes: el 71% de los encuestados reportó entre una y nueve intrusiones, un aumento significativo frente al 47% del año pasado.
Por su parte, las organizaciones que sufrieron más de 10 intrusiones se mantuvieron en el 2%.
Esto no significa que haya más ataques, sino que las empresas ahora ven lo que antes ignoraban. En el entorno OT, la frase “no hemos detectado intrusiones” suele ser sinónimo de visibilidad limitada.
Como dato positivo, solo el 24% de los encuestados afirmó que los ataques afectaron tanto a los sistemas de TI como a los de OT, una reducción drástica en comparación con el 60% de 2025.
Esto demuestra que la segmentación de redes está funcionando para contener la propagación de amenazas. A pesar de esto, el panorama sigue siendo complejo: el phishing (76%) y el ransomware (50%) se mantienen como los vectores de ataque más preocupantes.
El tiempo de permanencia sigue representando una señal de alerta
El tiempo que un atacante pasa dentro de una red sin ser detectado (dwell time) es crítico.
Una presencia prolongada le permite realizar tareas de vigilancia, extraer propiedad intelectual, preparar ataques de ransomware o planificar sabotajes futuros.
El informe advierte que los tiempos de permanencia que van de semanas a meses han aumentado. Esto es especialmente peligroso en entornos OT, donde coexisten equipos heredados, protocolos propietarios y la necesidad de mantener la continuidad operativa las 24 horas, lo que dificulta una respuesta y remediación rápidas.
Aceleración de la presión regulatoria
Los líderes de OT anticipan un endurecimiento del marco legal. El 89% de los encuestados espera un incremento en las regulaciones dentro de los próximos cinco años, en comparación con el 66% que lo preveía en 2025.
Además, hubo un aumento de 20 puntos porcentuales en quienes esperan nuevas leyes en el corto plazo, de dos a cinco años.
Dado que la ciberseguridad de OT impacta directamente en la infraestructura crítica, la seguridad pública y la continuidad del negocio, el cumplimiento normativo dejó de ser una preocupación futura para convertirse en una realidad operativa inmediata.
Modernización y gestión de costos
El proceso de actualización tecnológica avanza a paso firme: el 40% de los encuestados afirmó que sus sistemas de control industrial tienen menos de cinco años de antigüedad, el doble que en 2025.
No obstante, esta modernización incrementa la conectividad y la integración con la nube, por lo que la seguridad debe ser nativa desde el diseño y no un añadido posterior.
Por otro lado, el éxito de la ciberseguridad en 2026 se mide principalmente bajo la óptica de la reducción y evitación de costos, además de la productividad.
El reporte advierte que la optimización financiera no debe comprometer la resiliencia: en OT, una inversión insuficiente puede traducirse en costosos paros de producción, multas regulatorias e incluso daños físicos a la infraestructura.
Cinco mejores prácticas para acelerar la madurez en OT
Para mitigar los riesgos en entornos industriales interconectados, Fortinet recomienda:
- Segmentación y microsegmentación: aislar las redes de TI y OT para evitar el movimiento lateral de las amenazas.
- Acceso remoto seguro: implementar controles estrictos para proveedores y terceros, eliminando los accesos persistentes o sobreprivilegiados.
- Operaciones de seguridad integradas: incluir a OT en los planes de respuesta a incidentes, alineando la ciberseguridad con las necesidades reales de producción.
- Inteligencia de amenazas especializada: invertir en feeds de amenazas diseñados para protocolos industriales y comportamientos específicos de activos OT.
- Enfoque de plataforma unificada: consolidar las herramientas de seguridad para simplificar las operaciones, mejorar la visibilidad y coordinar respuestas rápidas.
