Shadow AI: empleados usan herramientas de IA sin avisar al área de TI

La Shadow AI surge cuando los empleados adoptan herramientas de IA sin aprobación de TI, generando puntos ciegos de seguridad y riesgos de fuga de datos corporativos.

La inteligencia artificial generativa se convirtió en una herramienta de uso cotidiano y los empleados ya la están usando, lo sepa el departamento de TI o no. Recurren a asistentes de IA para escribir correos electrónicos, resumir documentos, generar código, analizar hojas de cálculo y agilizar el trabajo diario.

El problema es que también pueden estar pegando información sensible de los clientes en herramientas de IA de consumo, conectando asistentes de reuniones a Microsoft 365 o concediendo a aplicaciones de terceros un acceso amplio a los datos empresariales, todo ello sin el conocimiento de TI.

Este fenómeno se denomina Shadow AI —uso de herramientas de inteligencia artificial sin aprobación ni supervisión del área tecnológica de la organización—, y es la evolución del Shadow IT —adopción de aplicaciones en la nube sin la aprobación de TI— que las organizaciones enfrentaron durante años.

Shadow AI es el nuevo Shadow IT

Hace años, las organizaciones luchaban contra la adopción de aplicaciones en la nube no autorizadas. Hoy ese mismo desafío evolucionó.

En lugar de servicios desconocidos para compartir archivos, los empleados conectan asistentes de IA, extensiones de navegador, herramientas de productividad y plataformas de automatización directamente a las identidades corporativas.

Muchas de estas herramientas solicitan permisos amplios para acceder a correos electrónicos, calendarios, archivos, contactos y almacenamiento en la nube. Pocas organizaciones saben exactamente cuántas ya están conectadas.

Por qué esto es importante

Cada aplicación de IA conectada a un entorno empresarial crea un riesgo potencial de seguridad y cumplimiento.

Cuando los empleados introducen información sensible en herramientas de IA no aprobadas, esos datos pueden ser retenidos, procesados fuera del control de la organización o incluso utilizados para entrenar modelos de IA externos. Incluso las aplicaciones de IA de confianza pueden introducir riesgos cuando se despliegan sin gobernanza ni visibilidad.

Los riesgos más frecuentes incluyen aplicaciones que solicitan más permisos de los necesarios, que almacenan información sensible fuera de las políticas de la empresa, o que llevan a los empleados a subir inadvertidamente datos confidenciales de clientes, propiedad intelectual o información regulada a servicios públicos de IA.

Según el WatchGuard’s 2026 MSP Cybersecurity Trends Report de WatchGuard, el 75% de las organizaciones experimentó un incidente de ciberseguridad en el último año, mientras que el 44% afirma estar dispuesto a pagar más por la detección y respuesta impulsadas por IA, y el 47% valora la monitorización 24/7 y una respuesta más rápida como razones para pagar una prima.

La Shadow AI se sitúa justo en la intersección de estas expectativas. Es posible que los clientes ni siquiera se den cuenta de que están creando nuevos puntos ciegos de seguridad.

La visibilidad se convierte en requisito de negocio

Las organizaciones buscan cada vez más en sus proveedores de servicios gestionados (MSP) —empresas que administran la infraestructura tecnológica y seguridad de sus clientes— una ciberseguridad proactiva, no solo una respuesta cuando algo sale mal.

El mayor desafío para los MSP no es detener la Shadow AI, sino descubrirla. La búsqueda manual de nuevas aplicaciones impulsadas por IA o integraciones OAuth —protocolo estándar de autorización que permite a aplicaciones externas acceder a datos de un usuario sin exponer sus credenciales— en cada entorno de cliente no es sostenible.

Casi a diario se añaden nuevas funciones de IA a las plataformas SaaS —Software as a Service, aplicaciones accesibles desde la nube sin instalación local— existentes, lo que hace que la visibilidad continua sea esencial.

Convertir el descubrimiento en oportunidad

Cuando los MSP identifican herramientas de IA previamente desconocidas dentro del entorno de un cliente, la conversación cambia.

En lugar de discutir riesgos teóricos, pueden mostrar a los clientes exactamente qué está conectado, qué permisos se han concedido y dónde existen brechas de gobernanza.

Esto crea una oportunidad para fortalecer la seguridad al tiempo que ayuda a los clientes a adoptar la IA con más confianza. En lugar de decir “no uses la IA”, los MSP pueden ayudar a las organizaciones a responder una pregunta más relevante: ¿Cómo podemos usar la IA de forma segura?

La adopción de la IA no hará sino acelerarse. Cada mes surgen nuevos asistentes, nuevas integraciones y nuevas formas para que los empleados conecten aplicaciones en la nube a las identidades empresariales. Las estrategias de seguridad que ignoren esta realidad quedarán rápidamente desactualizadas.

Redacción ebizLatam
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