El uso de credenciales legítimas robadas o filtradas es una de las tácticas más efectivas para los ciberdelincuentes. De hecho, este método representa el 25% de todos los vectores iniciales de ataque, según un informe de Kaspersky.
Frente a este escenario, la compañía anunció una actualización de su servicio Managed Detection and Response (MDR). La nueva versión incorpora capacidades de Digital Footprint Intelligence (DFI) para monitorear, detectar e investigar amenazas con mayor precisión en los entornos corporativos.
Al no explotar vulnerabilidades de software, sino usar cuentas válidas, los atacantes logran camuflarse como usuarios normales. Para contrarrestarlo, la integración de DFI permite al sistema correlacionar automáticamente datos sobre credenciales filtradas con los eventos de seguridad de la empresa en tiempo real.
Más contexto para los analistas de seguridad
Esta nueva funcionalidad permite a los equipos identificar compromisos de cuentas antes de que escalen. Además, facilita la priorización de incidentes y agiliza las búsquedas de amenazas, reduciendo el riesgo de accesos indebidos.
La actualización también mejoró la visibilidad operativa mediante notificaciones de estado de activos. Estas alertas avisan a los administradores cuando un dispositivo requiere atención, previniendo problemas de conectividad o fallas en la recopilación de telemetría. Asimismo, se incorporó la posibilidad de definir límites de hosts por cliente para optimizar la gestión de licencias.
En cuanto a la cobertura, el servicio ahora es compatible con Kaspersky Embedded Systems Security for Linux 4.0, extendiendo la protección a entornos basados en este sistema operativo.
“Los atacantes están recurriendo cada vez más a credenciales legítimas robadas o filtradas porque les permiten moverse dentro de los entornos corporativos con una apariencia mucho más cercana a la actividad normal de un usuario”, explicó Joao Brandao, Digital Footprint analyst en Kaspersky.
El especialista añadió que integrar DFI aporta un contexto crucial a cada incidente. Esto permite a los equipos de seguridad actuar de forma temprana, antes de que un acceso indebido se transforme en una brecha de mayor gravedad.
