La transformación digital avanza a distintas velocidades en América Latina, y la brecha frente a las economías desarrolladas sigue siendo significativa. El último Índice de Desarrollo Digital (IDED) del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) sitúa a la región en un promedio de 46,12 puntos sobre 100, frente a los 67,28 de la OCDE.
La diferencia alcanza los 21,16 puntos, una brecha que se vuelve especialmente crítica en la dimensión de economía digital (digitalización de procesos productivos, IA e innovación). Para las empresas, esta distancia se traduce en una menor capacidad para convertir la información en decisiones oportunas.
“Una menor digitalización no significa solamente contar con menos tecnología, sino tener menos capacidad para convertir la información en decisiones oportunas y óptimas. Cuando los datos permanecen fragmentados y la planificación depende de procesos manuales, las organizaciones pierden oportunidades”, explica Federico dos Reis, CEO de INFORM para Latinoamérica.
De la observación a la acción en tiempo real
El desafío es aún mayor en industrias con múltiples variables que deben coordinarse simultáneamente, como la logística, la gestión de inventarios o la optimización en puertos y fábricas. En estos entornos dinámicos, la centralización y orquestación de datos es fundamental.
Las tecnologías de optimización de procesos, potenciadas con inteligencia artificial y matemáticas avanzadas, permiten abordar la operación desde una perspectiva distinta.
En lugar de usar los datos solo para analizar el pasado, estas herramientas procesan múltiples variables en simultáneo y evalúan alternativas en tiempo real para actuar de forma proactiva.
“Durante los últimos años hemos registrado un crecimiento sostenido en la región, acompañado de un mayor interés por incorporar soluciones de optimización que les permitan aprovechar mejor los recursos disponibles”, señala el ejecutivo.
De esta forma, la discusión sobre transformación digital se traslada desde la adopción de tecnología hacia su capacidad para producir resultados concretos. Para las compañías de la región, el desafío no está únicamente en reducir la brecha, sino en convertir los datos en el “combustible” para generar decisiones más inteligentes y mejorar el desempeño operativo.
