La llegada del Cyber a Chile representa uno de los principales momentos del año para renovar dispositivos tecnológicos. Si bien los descuentos son un factor determinante, la creciente incorporación de inteligencia artificial en los productos exige evaluar nuevas características antes de comprar.
La IA ya no está limitada a los smartphones. Hoy está presente en televisores, computadores y electrodomésticos, donde se utiliza para adaptar funciones, automatizar tareas y optimizar procesos. Esta tendencia es considerada por los consumidores: según el informe 2026 del Monitor de Inteligencia Artificial de Ipsos, el 60% de los encuestados en Chile considera que la IA tiene más ventajas que inconvenientes.
¿Qué considerar al comprar tecnología con IA?
Lo primero es verificar que la tecnología resuelva necesidades reales. No basta con que un producto incluya IA; es importante revisar qué funciones ofrece y cómo se adaptan a la rutina diaria, como la automatización de tareas o la entrega de recomendaciones.
En segundo lugar, es fundamental mirar más allá del smartphone. En el hogar, la IA puede estar en sistemas de climatización, refrigeradores y lavadoras, con funciones orientadas a personalizar la experiencia y optimizar recursos. En esta línea, Samsung permite monitorear el consumo energético de los electrodomésticos conectados a través de la app SmartThings.
Finalmente, la privacidad es un aspecto crucial. El uso de IA implica prestar atención a qué información utiliza cada dispositivo y qué opciones existen para gestionar los datos. Según Ipsos, el 48% de los chilenos encuestados no se siente resguardado respecto del tratamiento de sus datos por parte de empresas que utilizan IA.
“Invertir en tecnología con Inteligencia Artificial en 2026 es apostar por herramientas que pueden hacerte la vida más fácil, adaptándose a tus rutinas y anticipándose a tus necesidades”, señala Bernardita Orellana, gerenta de Comunicaciones de Samsung Electronics Chile. La ejecutiva destaca que una lavadora con IA puede optimizar el uso de energía y lograr ahorros de hasta un 70%.
Más que buscar simplemente un producto que tenga IA, el desafío está en identificar aquellas funciones que puedan entregar una utilidad concreta y justificar la inversión más allá del descuento del momento.
