América Latina y el Caribe alzó su voz en la apertura del Foro Económico Internacional organizado por CAF –Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe.
El encuentro, que reúne a jefes de Estado y más de 4.300 expertos, busca consolidar a la región como un espacio de soluciones frente a la fragmentación geopolítica y la incertidumbre comercial.
El presidente ejecutivo de la entidad, Sergio Díaz-Granados, explicó que el panorama global ofrece un escenario inédito marcado por un cisma en el sistema basado en reglas.
Según el directivo, este orden se enfrenta hoy a una disputa por el control de elementos esenciales para las transiciones digital y energética.
Unidad y multilateralismo pragmático
Luiz Inácio Lula da Silva, presidente de Brasil, defendió la cooperación como pilar irrenunciable, advirtiendo que la división debilita a las naciones.
Por su parte, Gustavo Petro, presidente de Colombia, destacó la importancia del diálogo entre civilizaciones como base para la paz y la defensa de la vida.
En la misma línea, el presidente de Panamá, José Raúl Mulino, puso el canal al servicio de la región, mientras que Rodrigo Paz, presidente de Bolivia, instó a construir una cultura de confianza verificable basada en el empleo y la educación.
Seguridad y desafíos estructurales
La agenda también abordó las amenazas internas. Daniel Noboa, presidente de Ecuador, llamó a blindar a las naciones contra el narcotráfico.
Esta visión fue reforzada por el presidente electo de Chile, José Antonio Kast, quien advirtió que “sin seguridad, la democracia es una ficción”, señalando al crimen organizado transnacional como una amenaza existencial.
Finalmente, el primer ministro de Jamaica, Andrew Holness, y el presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo, coincidieron en que la región es central para la estabilidad global y requiere un financiamiento sostenible para traducir los principios en resultados concretos.
