Juan Domínguez, CEO de Tecnored, sostiene que el verdadero desafío de la transición energética es transformar la intención en infraestructura operativa y sostenible.
En este escenario, el cooperativismo energético surge como uno de los vectores más sólidos. Las cooperativas permiten que la generación solar sea una realidad anclada en el desarrollo regional.
Para concretar este potencial, resulta indispensable reducir las barreras técnicas y económicas. La clave reside en un ecosistema que integre ingeniería de alto desempeño y monitoreo inteligente.
La eficiencia de un parque solar depende de sistemas de control en tiempo real diseñados para maximizar la producción anual y asegurar la viabilidad financiera del proyecto.
Desde la compañía entienden que la generación distribuida y las redes inteligentes requieren de una infraestructura digital tan robusta como la del sector de las telecomunicaciones.
Bajo esta visión, la firma consolidó una alianza estratégica con ARTIC. Esta unión permite destrabar proyectos y acelerar su puesta en marcha en diversos mercados.
La articulación facilita el acceso a equipamiento directo de fábrica. Esto reduce costos asociados a intermediaciones y mejora la ecuación económica de las obras de infraestructura.
En este esquema, la proveedora de tecnología aporta inversores y paneles solares, mientras que la empresa de ingeniería suma la gestión y construcción bajo un modelo end-to-end.
Esta combinación permite bajar las barreras de entrada y captar más megavatios a un menor costo, posicionando a las comunidades como protagonistas de su futuro energético.
Finalmente, el directivo destaca que la transición se mide por la infraestructura que entra en servicio y mejora efectivamente la calidad de vida de las personas.
