La caída de varios servicios cloud a nivel global evidenció una verdad ineludible: la nube no se sostiene por sí sola. Detrás de cada plataforma crítica existe una red compleja de centros de datos que deben anticipar eventos de riesgo.
En este escenario, los sistemas de monitoreo inteligente se han convertido en el eje central de la operación digital.
A través de la analítica predictiva y la Inteligencia Artificial (IA), el software permite visualizar en tiempo real la salud de la infraestructura.
Según el Uptime Institute, más del 70 % de los incidentes en centros de datos están relacionados con fallas de monitoreo o gestión ineficiente.
Por eso, la automatización ya no es una herramienta opcional, sino la base para la continuidad y sostenibilidad.
Energía inteligente para una nube ininterrumpida
Las soluciones de monitoreo y respaldo energético avanzan hacia un modelo más predictivo y automatizado.
Plataformas como EcoStruxure integran datos en tiempo real de energía, enfriamiento y rendimiento, permitiendo una visión completa de la operación.
Estos sistemas no solo detectan posibles fallas antes de que ocurran, sino que también priorizan el consumo energético. Al usar algoritmos de IA Generativa y analítica avanzada, permiten una resiliencia capaz de mantener la nube activa bajo condiciones extremas.
“Los apagones digitales no siempre se pueden evitar, pero sí se pueden anticipar. La clave está en contar con una infraestructura capaz de responder automáticamente ante fallas y mantener la continuidad”, afirma Juan Mejía, gerente senior de ventas de software para Sudamérica de Schneider Electric.
El ejecutivo añade: “En un entorno dominado por la nube, la resiliencia energética y el monitoreo inteligente ya no son opcionales, son el corazón de la economía digital”.
Una nube más resiliente para un futuro conectado
El crecimiento exponencial del tráfico de datos y los servicios 24/7 exige infraestructuras más inteligentes y autónomas. Las empresas que inviertan en soluciones de respaldo y automatización fortalecerán la confianza de los usuarios.
En un futuro digital, mantener la nube encendida será sinónimo de mantener activa la economía global.
La inversión en estas tecnologías de Sudamérica y el mundo evitará interrupciones y pérdidas millonarias en el ecosistema empresarial.
