Se proyecta que el 65% de las habilidades necesarias para los empleos se transformará antes de 2030, en un contexto atravesado por la inteligencia artificial, la automatización y nuevas dinámicas productivas.
El impacto ya se siente en América Latina y en Argentina, donde la digitalización y el crecimiento del ecosistema tecnológico están acelerando la demanda de nuevos perfiles.
Patricia Almendro, gerente de Consultoría Académica de Pearson, afirma que “la inteligencia artificial no tiene precedentes en escala y velocidad de impacto, y los sistemas educativos actuales no están diseñados para seguir ese ritmo”.
Este cambio no distingue industrias ni niveles de experiencia. Desde posiciones operativas hasta roles estratégicos, el mercado empieza a priorizar perfiles capaces de adaptarse, aprender y trabajar en entornos híbridos entre humanos y tecnología.
En paralelo, sectores como fintech, tecnología y servicios están liderando esta transformación en la región, impulsando nuevas formas de trabajo más flexibles y digitales.
El sistema educativo también enfrenta su propio punto de inflexión. El uso extendido de inteligencia artificial en el aprendizaje obliga a revisar cómo se construye el conocimiento y qué habilidades deben desarrollarse.
Según el informe Assessment Evolved de Pearson, “el verdadero desafío no es si los estudiantes usan inteligencia artificial, sino si están desarrollando las habilidades necesarias para trabajar con ella de forma efectiva”.
En este contexto, el desajuste entre formación y empleo empieza a ser un problema estructural.
Empresas en la región ya advierten dificultades para encontrar talento con las competencias adecuadas, mientras que muchos profesionales enfrentan la necesidad de reconvertirse en plazos cada vez más cortos.
Desde Pearson señalan que “la educación debe evolucionar para preparar a las personas para un mundo donde la inteligencia artificial será parte central del trabajo y del aprendizaje”.
Cinco claves para adaptarse al nuevo mapa del trabajo
1. Aprender a aprender
Más que acumular conocimientos, el diferencial estará en la capacidad de incorporar nuevas habilidades de forma constante. Desarrollar hábitos de aprendizaje continuo será clave.
2. Integrar la inteligencia artificial como aliada
No se trata de evitarla, sino de saber usarla. Entender cómo funciona, cuestionar sus resultados y aplicarla en el trabajo diario será una competencia central.
3. Fortalecer habilidades humanas
Pensamiento crítico, comunicación, empatía y toma de decisiones serán cada vez más valoradas frente a tareas automatizables.
4. Desarrollar perfiles híbridos
La combinación de habilidades técnicas con conocimiento del negocio o la industria será uno de los diferenciales más buscados.
5. Pensar la carrera como un proceso dinámico
Las trayectorias lineales pierden peso. Adaptarse implicará reinventarse varias veces a lo largo de la vida profesional.
El cambio ya no es una tendencia: es una realidad que redefine las reglas del juego. Mientras algunas habilidades pierden relevancia, otras emergen con fuerza en un escenario donde la tecnología avanza más rápido que los sistemas educativos y laborales.
La diferencia estará en quiénes logren adaptarse a tiempo. En un mundo donde el conocimiento se vuelve rápidamente obsoleto, la capacidad de reinventarse deja de ser una opción para convertirse en la principal herramienta de supervivencia profesional.
“La educación debe preparar a las personas para un mundo donde la inteligencia artificial será parte central tanto del aprendizaje como del trabajo”, concluyen desde Pearson.
