viernes, febrero 13, 2026

Cómo proteger la identidad y los datos ante una IA sin precedentes

Roberto Ricossa, VP de F5 para Latinoamérica.

La manipulación de datos mediante inteligencia artificial y el crecimiento de contenidos sintéticos reavivan el debate sobre privacidad, soberanía digital y responsabilidad tecnológica en el marco del Día de la Internet Segura.

Especialistas en ciberseguridad y protección de datos advierten sobre los nuevos riesgos que emergen cuando la inteligencia artificial deja de ser únicamente una herramienta productiva y comienza a operar como un potencial vector de vulneración de la privacidad.

Recientemente, diversos casos de alto perfil expusieron la fragilidad de la privacidad en redes sociales.

Chatbots integrados en plataformas masivas fueron señalados por facilitar la creación de imágenes íntimas no consentidas mediante deepfakes, a través de comandos capaces de alterar fotografías de usuarios, incluso de menores de edad.

Más allá del debate técnico, el fenómeno volvió a instalar preguntas centrales vinculadas con la ética y la responsabilidad en el uso de estas tecnologías.

Los expertos señalan que la inteligencia artificial se alimenta, se entrena y responde en función de datos y decisiones humanas.

En este contexto, advierten que la dilución de responsabilidades genera un escenario en el que múltiples actores intervienen, pero pocos asumen consecuencias.

“El problema no es la herramienta. Es el entrenamiento de estos modelos con datos públicos sin consentimiento explícito”, explican los especialistas.

Este fenómeno no solo plantea dilemas éticos, sino que expone un problema estructural: la forma en que los datos compartidos voluntariamente pueden ser procesados por modelos de lenguaje para fines no previstos, incluyendo fraudes, manipulación o ingeniería social.

La discusión ya no se limita a la protección de dispositivos, sino que alcanza a las infraestructuras que sostienen el ecosistema digital, desde APIs hasta entornos de nube.

En este escenario, la exposición de APIs y datos personales aparece como uno de los principales focos de riesgo.

Las APIs funcionan como puentes de intercambio de información entre aplicaciones, y si estas conexiones no cuentan con mecanismos de seguridad robustos, los datos pueden ser recolectados de forma masiva para entrenar modelos de IA o para diseñar ataques dirigidos.

Otro punto crítico es el crecimiento de la desinformación sintética. En Argentina, durante el proceso electoral de 2025, circuló un video falso generado con inteligencia artificial en el que un líder político anunciaba la baja de una candidatura.

Este tipo de episodios evidencia cómo la IA puede utilizarse para erosionar la confianza pública y alterar percepciones sociales.

Los analistas advierten que la seguridad digital ya no se limita al robo de contraseñas o credenciales. También implica garantizar la autenticidad de los contenidos y prevenir la manipulación de información con fines de acoso, extorsión o fraude.

En este contexto, Roberto Ricossa, VP de F5 para Latinoamérica, afirmó que “el escenario actual es el de una batalla de inteligencia artificial buena contra inteligencia artificial mala, entre quienes lanzan aplicaciones y quienes las hackean”.

A su vez, los especialistas destacan que muchas de las vulnerabilidades actuales se desplazan hacia el lado del usuario.

El código malicioso ejecutado en navegadores o aplicaciones móviles puede interceptar información antes de que alcance entornos seguros, facilitando fraudes y robo de identidad.

Desde el sector corporativo, la recomendación principal apunta a fortalecer la seguridad de aplicaciones y APIs, incorporando mecanismos capaces de detectar comportamientos automatizados, bots maliciosos y herramientas de IA orientadas a la extracción o manipulación de datos.

Federico Aragona, director de ventas regional de F5 para Latinoamérica, señaló que “las empresas necesitan asegurarse de que, mientras equilibran las cargas de procesamiento, la información confidencial permanezca bajo un control estricto”.

En paralelo, los expertos recomiendan a los usuarios revisar las configuraciones de privacidad en redes sociales, restringir la exposición innecesaria de datos personales y adoptar prácticas de higiene digital más estrictas.

La selección cuidadosa del contenido compartido y la comprensión de las políticas de uso de datos se vuelven factores clave en la protección de la identidad digital.

“La seguridad depende de nuestras propias acciones y de hasta dónde permitimos el involucramiento de la tecnología en nuestras vidas”, concluyó Aragona.

Redacción ebizLatam
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