Los ciberataques están aumentando en escala y sofisticación en América Latina. Esto incrementa la presión sobre los equipos de seguridad de las empresas.
Según la encuesta CISO realizada por Kaspersky, el 81% de las organizaciones en la región afirma haber observado un aumento significativo en el número de ataques en los últimos dos años.
En Argentina este porcentaje alcanza el 86%, en México el 84%, en Perú el 82%, en Colombia el 78% y en Chile el 70%.
Al mismo tiempo, el 83% de las organizaciones señala que las amenazas también se han vuelto más sofisticadas. Esta percepción llega al 90% en Argentina, 88% en México, 82% en Colombia, 78% en Chile y 74% en Perú.
Este escenario genera alta preocupación entre los líderes de seguridad. El 90% de los encuestados considera que aún queda “algo” o “mucho” por hacer para proteger sistemas y datos en los próximos dos años. El 45% cree que ese esfuerzo será considerable.
En Argentina la preocupación es total: el 100% de los líderes de seguridad comparte esta visión y el 52% afirma que el esfuerzo será considerable.
Expertos de Kaspersky explican que los ciberdelincuentes combinan herramientas legítimas en distintas etapas de los ataques. Buscan dificultar su detección, explotar vulnerabilidades y ejecutar fraudes con inteligencia artificial.
Entre los principales riesgos destacan las brechas de seguridad en entornos de nube y los ataques basados en inteligencia artificial.
Les siguen phishing e ingeniería social, ransomware, riesgos internos, amenazas persistentes avanzadas y ataques a la cadena de suministro.
Los equipos también enfrentan retos operativos internos. Los procesos más demorados son el análisis de causa raíz, la identificación de amenazas en tiempo real, la coordinación entre equipos, la contención de incidentes y la investigación de alertas.
“Este escenario muestra que el desafío ya no es solo enfrentar más ataques, sino hacerlo con estructuras de seguridad que muchas veces no están preparadas para responder con la velocidad que hoy se requiere”, señaló Andrea Fernández, gerente general para SOLA en Kaspersky.
Los especialistas de Kaspersky destacan tres desafíos clave. El primero es mejorar la visibilidad sobre ataques en etapas iniciales mediante inteligencia de amenazas confiable.
El segundo es fortalecer la detección de amenazas avanzadas con tecnologías como EDR y XDR.
El tercero consiste en agilizar los procesos de respuesta mediante automatización e integración entre herramientas.
“Cerrar esta brecha implica avanzar hacia modelos de seguridad más conectados. En un entorno cada vez más complejo, la capacidad de anticipar y responder de manera ágil es lo que marca la diferencia en la protección del negocio”, concluyó Fernández.
