Una cadena internacional de gastronomía panasiática abrió en Argentina un esquema de inversión que permite participar del negocio desde USD 100 y sin involucrarse en la operación diaria. Se trata de Nacionsushi Argentina, que busca reunir USD 2,5 millones para financiar su plan de expansión local a través de participaciones tokenizadas administradas por Malbec Capital Market.
El proyecto contempla dos aperturas durante 2027. Su primer restaurante, ubicado en Palermo, ya está operativo y facturó cerca de USD 50.000 en su primer mes. Con las nuevas aperturas, la compañía estima que la red podría alcanzar una facturación conjunta de entre USD 200.000 y USD 250.000 mensuales.
El diferencial no pasa únicamente por el monto de entrada, sino por el alcance de la participación. El inversor no compra una porción de un restaurante específico, sino que accede al rendimiento del conjunto: el local en funcionamiento, las próximas aperturas y el crecimiento futuro de la red en el país.
El cambio de modelo
Históricamente, invertir en gastronomía estuvo asociado a decisiones concretas: abrir un restaurante, comprar una franquicia o convertirse en socio de un negocio. En casi todos los casos, además del capital, era necesario asumir algún grado de participación en la operación. Ese modelo empieza a sumar variantes que separan dos roles que durante años estuvieron unidos: el del inversor y el del operador.
El cambio aparece en un momento de expansión del franchising argentino. El sistema reúne unas 2.000 marcas y cerca de 60.000 puntos de venta, mientras que la gastronomía concentra alrededor del 40% de las franquicias del país.
La tokenización permite representar digitalmente derechos económicos y dividirlos en participaciones de menor valor. Así, proyectos que tradicionalmente exigían importantes desembolsos de capital pueden abrirse a una base más amplia de inversores.
“La tecnología permite fraccionar la inversión, pero el punto central es que detrás haya una estructura jurídica clara”, explica Walter Alvarez Sack, cofundador de Malbec Capital Market. “El inversor tiene que poder saber qué está financiando, cómo funciona el vehículo y cuáles son las condiciones bajo las que participa”.
Otros formatos de inversión
La idea de separar inversión y operación no es exclusiva de la tokenización. En el mercado argentino ya aparecieron propuestas que sus impulsores definen como “franquicias pasivas”. Grupo MIZ Juegos, operador de marcas como Jobs, El Destello y Flynn’s, desarrolló un esquema con una inversión mínima de USD 8.000 que permite participar económicamente de un local mientras la administración permanece en manos de la compañía.
A nivel internacional también existen mecanismos similares. En Estados Unidos, Honeycomb Credit permite invertir desde USD 100 en pequeñas empresas —entre ellas restaurantes y cafeterías— mediante esquemas de financiamiento colectivo. La plataforma informa que más de 20.000 inversores aportaron más de USD 30 millones a pequeños negocios.
Aunque se trata de modelos diferentes, todos muestran un mismo cambio: el aporte de capital se desacopla cada vez más de la necesidad de gestionar personalmente el negocio. En el caso tokenizado, la posibilidad de fraccionar digitalmente la participación permite reducir aún más el monto de entrada y asociar la inversión al crecimiento de una red completa en lugar de vincularla a una única unidad.
Así, mientras las franquicias tradicionales continúan expandiéndose, empiezan a convivir con nuevas alternativas para un perfil de inversor distinto: alguien que busca participar del negocio gastronómico y de su crecimiento sin convertirse necesariamente en dueño y operador de un restaurante.
