La transformación digital del sector financiero está redefiniendo el futuro de las sucursales. Lejos de desaparecer, el modelo de atención presencial está mutando hacia un esquema híbrido. Según los datos del sector, el 76% de los encuestados prefiere las microsucursales o las cabinas inteligentes, lo que evidencia que los puntos de contacto físico siguen siendo valiosos, pero deben adaptarse.
Esta evolución está impulsada, en parte, por los altos costos operativos. En México, el mantenimiento de cada oficina bancaria tradicional puede oscilar entre 300 y 500 mil dólares anuales. Con un volumen cada vez mayor de trámites en línea, muchas de estas instalaciones se han vuelto unidades costosas e ineficientes para operaciones simples.
“La encrucijada no radica en elegir entre una sede tradicional o una aplicación. Se trata de enlazar ambos mundos para que un trámite pueda iniciarse en una pantalla, continuar en un kiosco y recibir acompañamiento personal cuando se requiera”, explican desde el sector.
La propuesta de la banca sin fronteras
Para responder a esta demanda, compañías como Auriga están desarrollando soluciones que integran automatización y soporte humano. Su plataforma WWS ATM administra cajeros y terminales de autoservicio para reducir costos, mientras que su propuesta NextGenBranch busca transformar el rol de la oficina bancaria a través de la automatización y la videobanca.
Un ejemplo es Bank4Me, una estación multimedia con videoconferencia que conecta al cliente con un especialista en tiempo real cuando necesita asistencia. Así, la “sucursal sin fronteras” permite que la atención fluya entre lo digital, lo remoto y lo presencial, ofreciendo conveniencia sin perder el acompañamiento humano en las gestiones complejas.
