En sectores que gestionan información sensible, la verificación de identidad online todavía suele realizarse mediante procesos manuales y fragmentados, lo que deja brechas para el fraude y el robo de identidad.
Muchos esquemas de onboarding dependen de verificaciones aisladas o soluciones inconexas que afectan la seguridad y la eficiencia en un entorno cada vez más digital.
El aumento de amenazas es acelerado. El fraude con deepfakes creció 484% interanual en México, según el Reporte de Identidad de Fraude 2025-2026 de Sumsub.
Este escenario obliga a replantear cómo se protegen los datos personales y la identidad desde el primer contacto con el usuario.
Mantener un enfoque reactivo resulta costoso y riesgoso. Una sola brecha puede exponer a miles de clientes y dañar la reputación de una compañía.
Por eso, la protección de identidad exige avanzar hacia procesos de onboarding más automatizados y con verificación de principio a fin.
El fraude digital está alcanzando cifras históricas. Para Miguel González, country manager de Sumsub México, “hoy los atacantes son más sofisticados, más rápidos y cuentan con tecnologías que hace unos años parecían exclusivas de agencias de inteligencia. Los deepfakes y el robo de identidad sintética son parte de la ecuación”.
Uno de los mayores problemas es la fragmentación entre KYC, KYB, monitoreo de transacciones y controles AML. La falta de integración genera puntos ciegos que los atacantes aprovechan.
Cuando la verificación se apoya en silos, se debilita la capacidad de detectar patrones y anticipar riesgos.
A esto se suma la expansión internacional de muchas empresas, que deben alinearse a estándares de cumplimiento cada vez más exigentes vinculados a la protección de datos personales e identidad, incluidos lineamientos del Grupo de Acción Financiera Internacional, la Unidad de Inteligencia Financiera, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores y el Banco Mundial.
Los usuarios esperan procesos ágiles, pero acelerar sin controles sólidos abre la puerta al fraude. El desafío es un onboarding inteligente que integre verificación de identidad, análisis de riesgo y monitoreo continuo en un mismo flujo.
González propone tres criterios clave:
- Verificación de identidad de ciclo completo. Validar solo al inicio ya no es suficiente. “Este enfoque continuo protege los datos personales no solo al momento del registro, sino durante transacciones críticas, cambios de comportamiento y accesos sensibles, fortaleciendo la confianza tanto del usuario como de los reguladores”.
- Automatización del onboarding. Permite verificar documentos y biometría en tiempo real. Según Sumsub, puede reducir costos en 40 % y llevar los tiempos de verificación a segundos.
- equilibrio entre experiencia del usuario y protección de datos. La IA detecta anomalías, deepfakes e identidades sintéticas que los métodos tradicionales no identifican. “El uso responsable de inteligencia artificial permite equilibrar eficiencia y seguridad sin sacrificar una por la otra”,. La visión computacional y la biometría avanzada permiten detectar manipulaciones en segundos.
El reconocimiento facial con pruebas de vida reduce el uso de fotos o videos falsos, asegurando que haya una persona real detrás del dispositivo.
Un onboarding bien diseñado es hoy un pilar de la seguridad digital. La adopción de verificación continua, automatización e IA responde a la necesidad de reducir riesgos y sostener la confianza.
“Con amenazas que evolucionan a una velocidad sin precedentes y usuarios cada vez menos tolerantes a la fricción, el onboarding se ha vuelto una prueba clara de madurez tecnológica. Ya no es un diferenciador opcional, sino un punto de quiebre que separa a las organizaciones que están rediseñando sus procesos para la era digital, de aquellas que siguen operando con modelos que hoy resultan insuficientes, vulnerables y cada vez más obsoletos”, concluyó González.
