Las cuentas mulas bancarias funcionan como un mecanismo para ocultar recursos ilícitos dentro del sistema financiero formal.
Una persona presta su cuenta para recibir dinero de origen dudoso y reenviarlo rápidamente a cambio de una comisión.
El dinero entra, se mueve en minutos y se fragmenta en transferencias pequeñas que dificultan su rastreo.
Según LexisNexis, el uso de cuentas mulas en México aumentó 4,5 veces en los últimos cinco años. Esto confirma que ya forma parte de las estructuras que sostienen el fraude financiero digital y el lavado de dinero.
Un aspecto preocupante es que no se necesitan múltiples cuentas para generar un impacto grande. De acuerdo con FinCEN, entre 2021 y 2024 una presunta mula de dinero facilitó el lavado de 2,6 millones de dólares para organizaciones del narcotráfico mediante depósitos en cajeros.

Cómo operan las cuentas mulas en el fraude digital
El modelo opera como una economía paralela de micro-lavado. Las redes criminales reclutan estudiantes, trabajadores o personas en situación vulnerable para prestar sus cuentas a cambio de una comisión.
Otras veces usan identidades robadas o sintéticas para abrir cuentas nuevas.
El objetivo es recibir dinero de estafas, robo de identidad o fraude en pagos digitales, y moverlo rápido antes de que se active una alerta.
Según el Reporte de Fraude de Identidad 2025-2026 de Sumsub, las cuentas mulas representan el 11% de los principales tipos de fraude de primera parte en 2025.
El mismo reporte muestra que casi una de cada tres personas en América Latina afirma haber sido contactada para mover dinero sospechoso a través de su cuenta.
En paralelo, el fraude de identidad se ha vuelto más sofisticado. Las organizaciones combinan phishing automatizado, deepfakes y documentos manipulados para abrir cuentas que parecen legítimas.
“El riesgo nace mucho antes. Empieza cuando una identidad falsa, sintética o prestada logra abrir una cuenta y pasar filtros básicos. Si esa etapa falla, el sistema ya va tarde”, advirtió Herrera Zumztein.
Señales típicas de una cuenta mula
El comportamiento de una cuenta mula deja rastros detectables con monitoreo transaccional y análisis contextual. Entre las señales más comunes están:
- Entra dinero y sale casi de inmediato.
- Los montos suelen ser pequeños o medianos, pero repetidos.
- Existen transferencias hacia varias cuentas conectadas entre sí.
- Aparecen vínculos nuevos con cuentas o destinos de alto riesgo.
- Cambian los dispositivos, las sesiones o los patrones de acceso sin lógica comercial clara.
La tecnología que hoy se necesita para frenarlas
Las cuentas mulas no se frenan con una sola alerta. Requieren verificación de identidad, monitoreo de comportamiento, análisis de red y control de pagos en una sola vista.
“Cuando fraude y prevención de lavado se gestionan por separado, las redes criminales aprovechan los huecos entre herramientas, equipos y tiempos de respuesta”, señaló el ejecutivo.
“El uso de cuentas mulas en fraudes bancarios obliga a conectar identidad, dispositivo, transacción y relaciones entre cuentas en un mismo caso”, completó.
Desde una perspectiva tecnológica, las medidas clave incluyen:
- Detectarlas desde el alta: bloquear identidades falsas, sintéticas, fotos deepfake y cuentas recreadas con verificación de identidad, pruebas de vida y huella de dispositivo.
- Vigilar el dinero en tiempo real: identificar movimientos rápidos, rutas de pago extrañas y conexiones nuevas con cuentas riesgosas.
- Encontrar redes completas: relacionar cuentas que comparten IP, dispositivo, métodos de pago o destinos.
- Controlar pagos y retiros: revisar cuentas, tarjetas y billeteras antes de liberar fondos.
- Unir fraude y prevención de lavado: gestionar alertas, transacciones y decisiones previas desde una sola vista.
“Entender qué son las cuentas mulas bancarias es apenas el punto de partida. Esta modalidad ya no es una anomalía dentro del sistema financiero, sino parte de la infraestructura que permite mover dinero ilícito con apariencia legal”, finalizó Herrera Zumztein.
