Cuanto más joven es el usuario, mayor es su nivel de confianza en las criptomonedas. Esta es la principal conclusión de una nueva encuesta de OKX realizada a 1.000 estadounidenses en enero de 2026, la cual analiza la adopción de activos digitales frente a las instituciones tradicionales.
Al ser consultados sobre su confianza en las plataformas cripto, el 40% de la generación Z y el 41% de los milenials otorgaron puntuaciones altas.
En contraste, apenas el 9% de los Baby Boomers comparte este sentimiento, lo que significa que los jóvenes confían cinco veces más en este ecosistema.
El escepticismo juvenil hacia el sistema convencional es evidente: el 22% de la generación Z expresa baja confianza en los bancos.
Mientras tanto, el 74% de los Boomers asigna una alta fiabilidad a las instituciones financieras tradicionales, aproximadamente ocho veces más de lo que confían en las criptomonedas.
Respecto al futuro de las finanzas, más de la mitad de los jóvenes cree que los activos digitales competirán o superarán al modelo dominante.
“Las generaciones más jóvenes ven claramente a las criptomonedas como un camino hacia mayores oportunidades”, indica el informe de la plataforma de intercambio.

Las comparaciones interanuales muestran una trayectoria ascendente: el 36% de la generación Z afirmó que su confianza aumentó durante el último año.
De cara al ciclo actual, el 40% de este grupo planea incrementar su actividad de trading, frente a solo el 11% de los Boomers.
La raíz de esta brecha reside en los valores de cada grupo. Mientras que para los más jóvenes la seguridad de las plataformas es el factor principal, los Boomers priorizan la regulación y la protección legal.
Al preguntar qué problemas resuelve la tecnología cripto, la mitad de los mayores respondió “ninguno”.
En cambio, los participantes más jóvenes señalaron fortalezas prácticas como el acceso 24/7 y las transferencias sin fronteras.
“Las ventajas percibidas impulsan no solo la adopción, sino también un fuerte sentimiento de empoderamiento entre quienes esperan herramientas financieras inmediatas”, puntualiza el estudio.
Esta tendencia refleja que el crecimiento de los activos digitales está siendo traccionado por quienes ven en la tecnología una cobertura frente a las limitaciones de los modelos tradicionales de generación de riqueza.
