La aplicación de inteligencia artificial, sensores IoT y analítica de datos en tiempo real transforma la administración de servicios básicos como agua potable, energía eléctrica y telecomunicaciones.
La integración tecnológica busca cambiar el modelo tradicional de atención de fallas por esquemas de mantenimiento predictivo.
Estimaciones de la consultora McKinsey indican que la implementación de soluciones predictivas reduce entre un 30% y un 50% el tiempo de inactividad no planificado en activos críticos.
La instalación de sensores en redes de distribución permite monitorear variables de presión, temperatura y carga. Esta recolección continua de datos funciona como un sistema de alerta temprana ante posibles anomalías operativas.

Evolución hacia infraestructuras inteligentes
Los algoritmos procesan volúmenes de información histórica para identificar patrones previos a una avería, lo que facilita priorizar intervenciones preventivas y aislar zonas afectadas en caso de contingencia.
“Estamos viendo una evolución clara hacia servicios más inteligentes y resilientes, donde la tecnología ya no es un complemento, sino un habilitador crítico para la continuidad operativa”, señaló Marjorie Ann Guerra, gerente de digital studios de Tivit Latam.
A pesar de los avances, la modernización de infraestructuras y la capacitación de personal especializado representan desafíos pendientes para el sector en la región.
La tendencia apunta hacia redes con capacidad de automonitoreo y optimización en tiempo real para asegurar el suministro.
