Las medidas tradicionales de prevención, como las campañas de contraseñas y autenticación, siguen siendo esenciales, pero ya no son suficientes. El principal desafío de las organizaciones hoy es mantener el negocio funcionando cuando una invasión logra traspasar la primera línea de defensa. Ante esta realidad, la resiliencia cibernética se posiciona como la prioridad estratégica.
El mercado está respondiendo a esta necesidad. Gartner estima que los gastos globales en seguridad de la información alcanzarán los USD 240.000 millones hacia finales de este año, un crecimiento del 12,5% respecto a 2025. De este monto, los servicios y el software de seguridad representarán alrededor de USD 214.000 millones.
Estrategias de resiliencia en múltiples capas
Para las empresas en México y el mundo, el enfoque debe combinar la prevención con la protección de identidades, el monitoreo continuo y la capacidad de recuperación eficaz. Una estrategia moderna de resiliencia se construye desde la identificación de riesgos hasta la recuperación total de datos y operaciones.
En este escenario, cobran relevancia las nuevas especializaciones, como la recuperación cibernética y los entornos aislados y limpios de datos (clean environments). También destaca el concepto de Empresa Mínima Viable (MVC, por sus siglas en inglés), que define el conjunto mínimo de sistemas, datos, personas y procesos necesarios para que una organización vuelva a operar tras un incidente.
“La seguridad, la identidad y la recuperación son partes de una misma estrategia. A medida que los ataques cibernéticos se vuelven más rápidos y sofisticados, las estrategias de recuperación deben evolucionar para acompañar esta nueva realidad”, destaca Bruno Lobo, general manager para LATAM de Commvault.
