En el último año hemos sido testigos de un escenario económico marcado por la consolidación de mercados, fusiones y adquisiciones de empresas.
Sin embargo, estos grandes anuncios quedan en la memoria solo por la cantidad de millones acordados o por una fotografía tomada tras el acuerdo. Pero, realmente sabemos qué implica esta integración.
No se trata solo de una fusión de empresas, sino también de definir cuál razón social prevalecerá, si los equipos de personas se fusionarán o si la infraestructura se mantendrá.
En este escenario hay muchos actos que no se ven a simple vista y pueden dejar una huella profunda. Tal es el caso del choque cultural y el legado tecnológico.
Jorge Yaqui, vicepresidente ejecutivo para la Región Andina de Logicalis, señala que “suelen ser dos aspectos que se subestiman o pasan desapercibidos”.
“Por ende, para lograr el éxito de la fusión y mantenerse competitivos, durante el primer año de operación es esencial que las compañías logren integrar sus infraestructuras tecnológicas y culturas organizacionales. Si estos factores están considerados dentro de la estrategia inicial, muchas veces no se gestionan correctamente y empiezan a aparecer los problemas”, continuó.
Y es que tanto el impacto cultural como la incertidumbre laboral o resistencia al cambio, sumado a problemas de integración de sistemas, pueden desencadenar un espiral de inconvenientes que afectan a la productividad y rentabilidad.
Yaqui señala que “en materia tecnológica, estas fusiones implican un sinfín de conversaciones”.
“Por ejemplo, si una empresa tiene toda la información en data centers, en la nube o de forma híbrida; o la gestión de las soluciones de ciberseguridad con ciertos parámetros; entre muchos otros temas. Entonces es allí donde se empiezan a tomar una serie de decisiones clave que deberían unir lo mejor de ambos mundos. Anteriormente el éxito de una fusión se medía en sinergias financieras, pero en la actualidad también se destaca sin duda, la continuidad operativa”, agrega.
Integraciones inteligentes para un ecosistema rentable
Una fusión obliga a crear un ecosistema nuevo y mejorado, ya que no es posible funcionar bajo una fragmentación operativa.
Para mantener la competitividad, rentabilidad y productividad es fundamental integrar todos los procesos tecnológicos: nubes, data centers, infraestructuras críticas, procesos y políticas de seguridad para que el usuario final no sea impactado por la transición.
Yaqui agrega que “es importante que los sistemas se comuniquen entre sí, se depuren las bases de datos duplicadas y se minimicen las brechas de ciberseguridad que surgen al intentar conectar dos ecosistemas diferentes”.
Para apoyar a las empresas en este periodo de transición y en su proceso de transformación tecnológica, Logicalis comparte tres consideraciones estratégicas:
- La primera es la auditoría digital: previo a una fusión es necesario conocer el “ADN digital” de cada empresa, evaluando con profundidad los sistemas de cada compañía y su compatibilidad.
- La segunda es la comunicación y humanización tecnológica: es importante que los equipos de TI y operaciones mantengan una comunicación fluida y constante para alinear visiones y procesos.
- La tercera es la gobernanza de datos unificada: el eje principal de las empresas hoy es el cliente y su experiencia con la compañía, por lo que es fundamental centralizar los datos para ofrecer una calidad de servicio igual o superior.
Yaqui concluye que “vivimos en un mundo que requiere cada vez más agilidad digital, por lo que orquestar correctamente la tecnología y el capital humano será una verdadera ventaja competitiva en las fusiones de hoy y del mañana”.
