El 80% de las compras minoristas en Estados Unidos todavía se realizan en tiendas físicas, lo que demuestra que el retail presencial no solo sobrevive sino que prospera.
Pero el éxito en este entorno depende cada vez más de la excelencia operativa, que combine tecnología de vanguardia con conocimiento humano.
Ignacio Orellana, CEO de Sistemo, señala que “hay muchos costos asociados a la ineficiencia, lo que a largo plazo destruye ganancias. Un ejemplo es cuando los empleados se ven atrapados en tareas que consumen mucho tiempo y son de bajo valor, en lugar de ayudar a los clientes. No solo se pierde productividad, sino también la esencia misma que impacta al comprar en una tienda: la conexión humana”.
Los principales responsables de estas ineficiencias son mala visibilidad del inventario, gestión manual de tareas que genera caos en el flujo de trabajo, discrepancias de stock que erosionan la confianza en los datos, rutas de selección ineficientes que desperdician tiempo valioso, y retrasos en el omnicanal que frustran a los clientes en todos los puntos de contacto.
Orellana señala que en un punto de atención “no se trata solo de una venta perdida, sino de una relación dañada con un cliente que podría no volver jamás. Si lo multiplicamos por miles de interacciones diarias, el daño puede ser irreparable”.
La revolución que trae la identificación por radiofrecuencia
La inteligencia minorista basada en identificación por radiofrecuencia (RFID) no es solo una tendencia tecnológica sino un cambio fundamental en la forma en que operan los minoristas inteligentes.
Orellana señala que “el RFID le da voz a cada integrante del inventario. Es decir, cada artículo puede comunicar su ubicación, estado y disponibilidad en tiempo real. Esta precisión, similar a la del GPS, no solo mejora la exactitud, sino que transforma por completo la forma de trabajar de su equipo”.
“Los empleados pueden localizar los productos al instante, los clientes obtienen información fiable sobre la disponibilidad y sus promesas omnicanal se hacen realidad”, continuó.
Estudios han demostrado que los minoristas que utilizan etiquetas RFID tienen niveles de inventario hasta un 13% más precisos que quienes utilizan métodos tradicionales. El 61% de los minoristas planea utilizar RFID para 2026.
Más allá del seguimiento: la capa de inteligencia
La tecnología moderna para el comercio minorista no se trata solo de saber dónde están las cosas, sino de comprender el significado de esos datos y actuar con inteligencia. Las plataformas basadas en IA son capaces de:
- Asignación predictiva de tareas. Determinar las prioridades es un activo invaluable que ofrecen los sistemas inteligentes, ya que asignan automáticamente las tareas correctas a las personas adecuadas en el momento oportuno. Es como tener un gerente de operaciones superinteligente que nunca duerme.
- Optimización dinámica de rutas de picking. Los sistemas pueden guiar a los colaboradores por las rutas más eficientes para ahorrar pasos, tiempo en el procesamiento de pedidos y respetar la energía del equipo.
- Inteligencia de reposición en tiempo real. Los sistemas pueden predecir los patrones de demanda, reconocer los movimientos del inventario y activar la reposición automáticamente. Los estantes se mantienen llenos, los clientes satisfechos y los ingresos sólidos.
- Ejecución omnicanal fluida. Cuando un cliente pide en línea para recoger, el equipo sabe exactamente qué hay disponible, dónde está y cómo prepararlo eficientemente.
Los beneficios comerciales de combinar el seguimiento RFID con una plataforma en tiempo real basada en IA son medibles e inmediatos: aumento en productividad al eliminar ineficiencias manuales, ejecución de tareas más rápidas que libera tiempos, reducción de costos laborales gracias a la automatización, mayor satisfacción del cliente e incorporación más ágil para nuevos miembros del equipo.
Orellana concluye que “hay que seguir apostando e invirtiendo en tecnologías que respondan a un contexto desafiante. Esto permitirá brindar servicios personalizados, construir relaciones y crear experiencias de compra memorables. Las tiendas del futuro no serán solo lugares para comprar, sino ecosistemas inteligentes donde la tecnología y la experiencia humana se combinan para crear experiencias que antes eran simplemente imposibles”.
