Grupo Gaman, holding argentino con más de 25 años de trayectoria dedicado a seguros, prevención, salud y soluciones empresariales, puso en marcha un programa excepcional de reordenamiento financiero familiar destinado a acompañar a colaboradores que atraviesan situaciones de endeudamiento personal.
La iniciativa combina asistencia económica directa con educación financiera y acompañamiento personalizado.
La decisión surgió a partir de una preocupación detectada por el área de Recursos Humanos que identificó, a través de encuestas internas y espacios de escucha activa, un impacto creciente del endeudamiento en el bienestar emocional de los equipos. En particular, se observó una problemática vinculada al uso de tarjetas de crédito y préstamos personales.
A partir de este diagnóstico, por iniciativa del presidente Juan Manuel Manganaro y con el apoyo del directorio, se resolvió implementar el beneficio con el objetivo de brindar una respuesta concreta a una necesidad sensible, en línea con una visión de gestión centrada en las personas.
Alcance y funcionamiento del programa
El programa contempló la asistencia para la cancelación de deudas personales y bancarias formales, con un tope de hasta 12 millones de pesos por colaborador. El proceso se llevó adelante mediante entrevistas individuales con estricta confidencialidad, con la participación de representantes de Recursos Humanos, Finanzas y Planeamiento.
Uno de los pilares del programa es la educación financiera. Como condición para acceder al beneficio, los colaboradores deben participar de instancias de capacitación orientadas a mejorar la toma de decisiones económicas, junto con un servicio de consultoría posterior para prevenir recaídas en situaciones de sobreendeudamiento.
Impacto y proyección
La iniciativa tuvo un impacto inmediato en el clima organizacional. Según la compañía, el alivio emocional en los equipos fue significativo y se tradujo en un fortalecimiento del sentido de pertenencia, así como en múltiples expresiones espontáneas de agradecimiento por parte de los colaboradores y sus familias.
Con una inversión cercana a los 80 millones de pesos, Grupo Gaman destaca que esta acción no responde a una lógica de rentabilidad de corto plazo, sino a una concepción de responsabilidad empresarial basada en el acompañamiento genuino a las personas en momentos críticos.
Manganaro señala que “detectamos una preocupación real en nuestra gente y entendimos que no podíamos ser indiferentes. Hace 27 años que construimos este grupo y siempre hubo momentos en los que era necesario estar cerca. Esta iniciativa no se mide en términos de rentabilidad, sino en el impacto que genera en la vida de las personas”.
“El alivio emocional que vimos fue inmediato. Sabemos que esto no solo mejora el presente de nuestros equipos, sino también el futuro, porque incorporamos educación financiera para que cada colaborador pueda tomar mejores decisiones y evitar volver a una situación similar”, agregó.
Si bien se trata de un beneficio excepcional, la experiencia refuerza la importancia de mantener cercanía con los equipos y de identificar necesidades que no siempre son explícitas. La compañía subraya el valor de integrar herramientas de educación financiera como parte de una estrategia más amplia de bienestar.
