Ciberseguridad e IA: las empresas ya no solo deben protegerse, sino anticiparse

El IX Foro Tecnológico 2026 puso el foco en resiliencia, IA y continuidad operativa.

Durante cuatro días en Mendoza, más de 130 líderes empresariales, CISOs, ejecutivos IT y especialistas en transformación digital participaron del IX Foro Tecnológico 2026, organizado por Consulting Services y Sparkfound.

Pero lejos de convertirse en una sucesión de presentaciones comerciales, el encuentro se consolidó como un espacio de discusión estratégica sobre el nuevo escenario tecnológico que enfrentan las organizaciones.

En una era donde la inteligencia artificial acelera tanto la innovación como las amenazas, el evento puso sobre la mesa una realidad inevitable: la ciberseguridad dejó de ser un asunto exclusivamente técnico para convertirse en un componente central del negocio, la continuidad operativa y la reputación corporativa.

|Y eso cambia absolutamente todo.

La IA ya no es el futuro: es el nuevo campo de batalla

La inteligencia artificial atravesó prácticamente todas las conversaciones del foro. No como una tendencia abstracta, sino como una herramienta concreta que ya está redefiniendo la forma en que las organizaciones detectan amenazas, automatizan operaciones y responden a incidentes.

Pero también está transformando la forma en que atacan los ciberdelincuentes.

“La IA democratizó capacidades que antes requerían estructuras complejas. Hoy un atacante puede generar campañas de phishing hiperrealistas, automatizar reconocimiento de vulnerabilidades o crear ingeniería social avanzada en minutos”, fue una de las ideas que más resonó entre los especialistas presentes.

La paradoja es clara: la misma tecnología que fortalece la defensa también potencia el ataque.

En ese contexto, compañías como Fortinet, Cisco, Radware y Kaspersky compartieron cómo los SOCs modernos están evolucionando hacia modelos cada vez más inteligentes, automatizados y predictivos, capaces de correlacionar eventos en tiempo real y reducir drásticamente los tiempos de respuesta.

El concepto de monitoreo 24×7 dejó de ser un diferencial. Hoy es una condición mínima de supervivencia digital.

El dato pasó de ser información a convertirse en continuidad operativa

Uno de los grandes ejes del encuentro fue la disponibilidad del dato.

En un mundo hiperconectado, donde las empresas dependen completamente de sus plataformas, aplicaciones y operaciones digitales, la pérdida de acceso a la información puede significar millones de dólares en impacto financiero, parálisis operativa y daño reputacional irreversible.

Ya no se trata solamente de “tener backups”. Se trata de garantizar continuidad.

Las charlas de ExaGrid, Hitachi y Dell Technologies profundizaron sobre resiliencia operativa, recuperación inteligente y arquitecturas preparadas para escenarios de ransomware, donde el objetivo no es solo restaurar información, sino recuperar el negocio lo más rápido posible.

“La disponibilidad del dato se convirtió en uno de los activos más críticos de cualquier organización”, fue otra de las definiciones que atravesó el evento. Y detrás de esa frase existe una transformación profunda: la infraestructura tecnológica ya no es soporte; es negocio.

El nuevo CISO: de guardián técnico a estratega corporativo

Si algo quedó claro en Mendoza es que el rol del CISO está atravesando una evolución acelerada.

Durante años, la seguridad informática fue vista como un área técnica enfocada en compliance, firewalls y gestión de incidentes. Hoy, los líderes de seguridad participan en decisiones de negocio, riesgos corporativos, continuidad operativa y reputación de marca.

El CISO moderno necesita hablar tanto de amenazas como de impacto financiero. Tanto de ransomware como de experiencia del cliente.

Tanto de tecnología como de negocio.

Las conversaciones sobre ingeniería social y ataques dirigidos dejaron una reflexión particularmente relevante: las organizaciones pueden invertir millones en infraestructura, pero muchas veces el punto de entrada sigue siendo humano.

  • Un clic.
  • Un mensaje.
  • Una llamada.
  • Una decisión equivocada.

En ese escenario, la cultura organizacional aparece como un componente tan importante como cualquier plataforma tecnológica.

“La seguridad empieza en las personas” dejó de ser una frase de concientización para convertirse en una necesidad estratégica.

Infraestructura híbrida, APIs y una superficie de ataque cada vez más compleja

Otro de los grandes temas del foro fue la creciente complejidad de los entornos corporativos.

Las organizaciones actuales operan en escenarios híbridos y multicloud, con aplicaciones distribuidas, trabajo remoto, APIs expuestas y ecosistemas digitales cada vez más interconectados.

Eso también amplía la superficie de ataque.

La protección de APIs, la observabilidad integral y el monitoreo continuo se posicionaron como prioridades críticas para las empresas que buscan sostener innovación sin comprometer seguridad.

Firmas como Veracode y Vicarius compartieron visiones sobre gestión de vulnerabilidades, seguridad aplicada al desarrollo y automatización de remediación en entornos dinámicos donde los riesgos evolucionan constantemente.

El consenso fue casi unánime: ya no alcanza con reaccionar. Las empresas necesitan capacidad de anticipación.

El verdadero diferencial sigue siendo humano

Paradójicamente, en un evento atravesado por inteligencia artificial, automatización y SOCs inteligentes, uno de los activos más valorados terminó siendo el networking presencial.

Ese fue, probablemente, uno de los principales diferenciales del IX Foro Tecnológico 2026.

No se trató solamente de escuchar tendencias. Se trató de generar conversaciones reales entre líderes que enfrentan desafíos similares.

Durante el encuentro, ejecutivos de distintos países y sectores compartieron experiencias concretas sobre ataques sufridos, decisiones críticas, aprendizajes operativos y estrategias de resiliencia.

Y ahí apareció una verdad muchas veces olvidada en la industria tecnológica: la confianza sigue siendo un factor central.

Incluso en la era de la automatización.

Porque detrás de cada decisión tecnológica importante todavía hay personas intentando resolver problemas complejos en escenarios de incertidumbre creciente.

“El futuro será cada vez más automatizado, pero las relaciones seguirán siendo profundamente humanas”, resumió uno de los asistentes.

Tecnología, resiliencia y el desafío de la próxima década

El IX Foro Tecnológico 2026 dejó una sensación difícil de ignorar: estamos entrando en una nueva etapa de madurez digital.

Una etapa donde las organizaciones ya no pueden separar infraestructura, seguridad, continuidad operativa e inteligencia artificial.

Todo forma parte del mismo sistema. Y ese sistema necesita resiliencia.

La ciberseguridad ya no puede entenderse únicamente como protección. Hoy también implica capacidad de recuperación, adaptación y continuidad frente a escenarios impredecibles.

En un contexto global donde los ataques son cada vez más sofisticados y automatizados, la ventaja competitiva no estará únicamente en quién tenga más tecnología, sino en quién logre combinar mejor personas, procesos e inteligencia operativa.

Ese parece haber sido el mensaje de fondo que dejó Mendoza. Que el futuro digital no se construirá solo con innovación.

También requerirá anticipación, colaboración y una nueva forma de entender la confianza tecnológica. Porque en la próxima década, las empresas más fuertes no serán necesariamente las más grandes.

Serán las más resilientes.

Redacción ebizLatam
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