De acuerdo con el informe Global Cybersecurity Outlook 2026 publicado en enero por el Foro Económico Mundial (WEF), este año la ciberseguridad se acelera en medio de crecientes amenazas.
En el documento, el organismo indica que la Inteligencia Artificial (IA) está transformando el ciberespacio en ambos lados del conflicto.
Esta tecnología permite fortalecer la defensa, pero permite ataques más sofisticados.
“Ante nuevas herramientas, las empresas están más expuestas hoy a posibles ataques organizados con tecnología de última generación como la IA”, explica Alonso Santiago, CEO de Bambú Tech Services.
Esto implica que la resiliencia y la seguridad ya no es una elección, sino una obligación. El informe del WEF anticipa que la tecnología será el principal motor de cambio en el próximo año, de acuerdo con el 94% de los encuestados.
Sin embargo, el 87% asegura que las vulnerabilidades de la IA están aumentando a un ritmo sin precedentes. Con ellos la IA se posiciona como el riesgo de más rápido crecimiento durante este periodo.
“La inversión en ciberseguridad en México varía ampliamente dependiendo del sector y el tamaño de la organización”, explica Santiago.
En promedio, las empresas destinan entre el 5% y el 10% de su presupuesto de TI a esta área.
En sectores como el financiero y telecomunicaciones, la cifra puede alcanzar hasta un 15%. En el caso del sector gubernamental, la inversión sigue siendo limitada, con presupuestos hasta un 30% menores en comparación con países desarrollados.
“En nuestro país todavía existen barreras para adoptar sistemas de protección. Lo ven como un gasto y no como una inversión”, indica el experto. Agrega que la tecnología aplicada permite proyectos como el sistema Sherlock AI, que mejora la identificación de información.
Este sistema implementado en fiscalías permite reducir el tiempo de respuesta en investigaciones criminales hasta en un 40%. El experto indica que la inversión en seguridad es menor que la reparación del daño una vez cometido el ataque.
El costo promedio de una violación de datos es de 2.9 millones de dólares por incidente en empresas grandes. Mientras tanto, en las Pymes las pérdidas pueden representar entre un 5% y 15% de su facturación anual, según cuenta el vocero.
Una empresa que sufre un hackeo enfrenta consecuencias legales, financieras y reputacionales severas.
Santiago concluye recordando los ataques que afectaron a aeropuertos en Europa, denotando lo estrechamente interconectado que se ha vuelto el ecosistema digital global.
