Las filtraciones de datos reportadas en Estados Unidos alcanzaron un nivel sin precedentes en 2025, con más de 3.300 incidentes registrados y 295 millones de notificaciones enviadas a las víctimas. Sin embargo, el nivel de transparencia es bajo: solo el 24% de los casos reveló el vector del ataque, la cifra más baja registrada hasta ahora, según alertó ESET Latinoamérica.
Esta opacidad representa un obstáculo para que los afectados dimensionen el riesgo real. “Existen muchos motivos por los que una organización afectada puede mostrarse reacia a compartir detalles. Los equipos de comunicación pueden querer informar cuanto antes para proteger la reputación, aunque es posible que todavía no conozcan el panorama completo”, explicó Rodrigo Alvarez, investigador de Seguridad Informática de ESET Latinoamérica.
La ambigüedad del lenguaje también juega un papel en contra de los usuarios. Que los datos hayan sido “accedidos” no implica necesariamente que hayan sido extraídos. Ante esta incertidumbre, los expertos recomiendan asumir el peor escenario hasta que se confirme lo contrario y verificar toda notificación a través de los canales oficiales de la empresa.
Medidas según el tipo de información
Una vez confirmada la legitimidad del aviso, es fundamental solicitar más detalles. Dependiendo de la información vulnerada, ESET recomienda:
- Datos personales: mantenerse alerta frente a intentos de phishing posteriores.
- Datos médicos o de cuentas: prestar especial atención a contactos personalizados.
- Credenciales: cambiar contraseñas de inmediato en todas las cuentas donde se hayan reutilizado y activar la autenticación multifactor (MFA).
- Datos bancarios: notificar al banco, solicitar el reemplazo de la tarjeta y monitorear movimientos.
- Documentos de identidad: reportar el incidente a la entidad emisora y seguir sus instrucciones.
“Si los datos financieros quedaron expuestos, se aconseja revisar periódicamente las cuentas, activar alertas de transacciones y consultar el historial crediticio. Mantenerse alerta e informado sigue siendo una de las mejores formas de reducir el riesgo de sufrir fraudes posteriores”, concluyó el investigador.
